Los libros de difuntos en la Genealogía

Lo cierto es que la mayoría de la investigaciones genealógicas suelen avanzar basadas principalmente en los libros sacramentales de bautismos y de matrimonios, viendo que encajan los datos de unos con otros sucesivamente.

Por el contrario, los libros de difuntos o libros de defunciones suelen ser los grandes abandonados debido a varios motivos que condicionan su consulta:

  • No suelen ser fáciles de manejar, ya que no tienen un formato fijo como lo pueden tener los otros dos tipos de libros
  • Normalmente no se tiene una fecha aproximada de defunción sino un amplio rango de años en el que buscar, pudiendo tener que revisar hoja por hoja todos esos años si no hay un índice, cosa bastante común
  • No podemos tener en la mayoría de los casos, la certeza de que la defunción haya ocurrido en una localidad concreta, de forma que nuestra búsqueda allí puede ser infructuosa.
  • Suelen ser además libros penosos de ver, por la cantidad de niños que aparecen fallecidos. La mortalidad infantil era muy alta, y muchos niños fallecían antes de cumplir los dos años, incluso en fechas relativamente recientes como finales del siglo XIX. La anotación lateral de “Párvulo” ya anuncia que ha fallecido un niño, para el cual normalmente no llega a aparecer ni su nombre en el apunte, apareciendo sólo el de sus padres. A efectos de identificación, al lado de su inscripción en el libro de bautismo suele aparecer una nota diciendo “Murió” de forma que se puede sobreentender que aquél párvulo fallecido se corresponde con este bautizado que murió.

Sin embargo, las actas de defunción o de enterramiento suponen en ocasiones un avance por los datos que pueden proporcionar. En alguno de estos apuntes aparece quiénes son Partida antigua en los libros de difuntoslos testamentarios, encargados de que se hiciera cumplir su testamento, y quiénes son los herederos del finado, completándonos quizá la lista de descendientes que pudiéramos tener de esa persona. Los más completos informan también de si el fallecido dejó encargado que se dieran misas por su alma y por la de sus padres y abuelos, o incluso si desean enterrarse en el mismo lugar que alguno de ellos, y si los nombra nos permite conocer quiénes eran, de forma que nos permite avanzar una generación más.

Es curioso además el hecho de apreciar en las anotaciones de estos libros las costumbres de aquellos tiempos: cuando el fallecido había dejado testamento el texto se indica como acepta la enfermedad que Dios le ha dado y trata de dejar arreglado lo mejor posible la cuestión de su salvación, encargando todas las misas y ofrendas (panes, velas,…) que su posición económica le permite. Muchas veces el fallecido es amortajado con hábito franciscano; otras encarga misas por su alma o la de otros familiares fallecidos en “altares privilegiados” que servían para sacar a las almas del purgatorio. También se suelen ofrecer misas por “penitencias mal cumplidas”, por las “ánimas del purgatorio”, por los que “mueren por los caminos”,… y por supuesto que se le “hagan honras y cabo de año”. A falta de escribano en la localidad se puede encontrar incluso que el testamento se hace ante el “fiel de fechos” que era una persona de confianza de la localidad.

Por otra parte estos libros de difuntos actúan también a modo de libro contable de la parroquia, anotándose en ellos si se había “cumplido” con el pago correspondiente a cada una de los ritos encargados, o si por el contrario no se había cumplido por falta de dinero. O qué bienes se habían llegado a dejar en pago de lo encargado. Y por supuesto si el difunto no disponía de dinero para su entierro o misas aparece la anotación de Pobre, o incluso Pobre de solemnidad en el correspondiente apunte, limitándose a los servicios mínimos.

Algunas cosas no han cambiado demasiado…

 

El método genealógico – La genealogía correcta

Cualquier persona puede, en algún momento de su vida, preocuparse por los orígenes de su familia o de sus apellidos. Algunas se quedarán en la mera curiosidad sin llegar a realizar ningún estudio sobre ello y otras acabaran realizando algún tipo de investigación. En tal caso, las opciones a escoger son de dos tipos: la persona interesada realizará la investigación por su cuenta o bien encargará un estudio genealógico profesional. El resultado será totalmente diferente según la vía que se escoja, tanto desde el punto de vista de consecución de resultados como de inversión de tiempo.

Metodología

método genealogía

A pesar de que, en principio, el estudio de la historia familiar puede ser afrontado sin una formación específica en la materia, éste es un tipo de trabajo que se sitúa dentro de una disciplina científica y eso conlleva la utilización de una metodología determinada. La puesta en práctica de un método nos permite conseguir unas conclusiones válidas en las cuales existe un menor porcentaje de error. No olvidemos que la historia, y todo lo que la envuelve, debe de estudiarse de la forma más objetiva posible con el fin de conseguir llegar a conocerla correctamente.

En la realización de un estudio genealógico deben tenerse en cuenta una serie de reglas, la utilización de las cuales, con un método concreto y riguroso, nos permite incluir estos trabajos dentro del campo científico.

Fuentes de información

En primer lugar siempre debemos de preferir las fuentes documentales a la orales, priorizar las espontáneas a las preparadas, dar prioridad a los testimonios oficiales sobre los relatos personales y, finalmente, contrastar a partir de otros documentos cualquier dato que deba hacerse constar.

La buena práctica del método debe de observarse en el seguimiento de una serie de principios que permiten ejecutar de una forma más objetiva el progreso de nuestra reconstrucción genealógica. Las fuentes cuyo autor están más cercanas en el tiempo y lugar a los hechos que se narran tendrán total prioridad en nuestro proyecto. La comprobación de la veracidad de los documentos trabajados y la identidad de las personas que en ellos aparezcan es un aspecto imprescindible para evitar los errores en la búsqueda genealógica.
Uno de los errores típicos que suelen cometerse es la confusión que pueda darse entre personas con un mismo nombre que pertenecen a un mismo linaje, o incluso entre personas con los mismos nombres y apellidos. Ante tal situación deberemos cerciorarnos de la identidad concreta de cada miembro de la familia en base a otros datos o fechas y valorar la posibilidad de haberse producido cambios de nombre o apellidos a lo largo de sus ciclos vitales.

Libros antiguosFinalmente, el examen de los documentos antiguos conllevaría una revisión y comprobación del papel o pergamino en el cual están expedidos los datos trabajados. Aparte de los materiales de soporte es aconsejable comprobar la tinta empleada, el tipo de escritura y tipografía con el fin de ver que todos esos elementos concuerdan con la época situada. El conocimiento necesario para datar estos elementos no se adquiere de forma amateur, sino se adquiere del aprendizaje de disciplinas vinculadas con la historia como la paleografía, epigrafía o la restauración, entre otras. El saber multidisciplinar es el necesario para realizar cualquier tipo de proyecto “serio” sobre esta temática. En conclusión, podemos observar que la mano de un especialista es la necesaria para la ejecución de este tipo de trabajos.

Visión global de la Historia

La investigación de la historia familiar es tipo de estudio que precisa del conocimiento de muchas temáticas para conseguir acercarnos a los aspectos históricos de forma positiva. La búsqueda genealógica, con el fin de conseguir una reconstrucción de la historia de una familia o parte de ella, conlleva la aplicación del conocimiento humano en general. Una característica natural, podría decirse, ya que por historia siempre ha de entenderse cualquier acción, vestigio o hecho  acaecido en el pasado temporal. La vivencia que nos precede, como las contemporáneas, se produce dentro de un cúmulo de situaciones e intentar recomponerla, para conocer su “verdad”, encamina al estudioso/a a lidiar con todos los fenómenos que ayudan a que se produzca. Lo que conocemos o sabemos puede ser verdadero siempre y cuando sea extraído a partir de sus múltiples caras.

María José Zapater Pérez

Origen de los Apellidos Españoles

Origen de los apellidos

¿Cuál es el origen de mi apellido?

Es muy posible que alguna vez te hayas hecho esta pregunta, y realmente no es una cuestión fácil de responder:
Para poder estudiar el origen de los apellidos, en primer lugar es muy interesante conocer a qué categoría pertenecen.
A continuación se puede ver una relación de los diferentes tipos de apellidos según su origen y algunos ejemplos de cada categoría.

Apellidos Toponímicos

Son aquellos apellidos que designan el lugar de nacimiento o de residencia de la persona, pudiéndose tratar de una localidad, un accidente geográfico o una construcción.
Aunque pocos la conservan hoy día, la mayoría de estos apellidos contenían en sus orígenes la preposición “de” (ejemplo: De Burgos), “del” (ejemplo: Del Río) o “de la” (ejemplo: De la Fresneda), “de los” (ejemplo: De los Perales), o “de las” (ejemplo: De las Cuevas).

Algunos apellidos toponímicos son:

• Aragonés
• Aranda
• Arellano
• Arroyo
• Ávila
• Avilés
• Aya
• Barahona / Baraona
• Barranco
• Bilbao
• Bisbal
• Braga
• Burgos
• Carranza
• Castañeda
• Castillo
• Catalán
• Cervantes
• Corral
• Costa
• Cuéllar
• Cuenca
• Cuevas
• Dávila / De Ávila
• Encina
• Fresneda
• Gallego
• Granados
• Hoyos
• Lago
• Laguna
• León
• Linares
• Madrid
• Mansilla
• Manzano
• Marín / Marino
• Miranda
• Montes
• Montilla
• Morata
• Naranjo
• Navarra / Navarro
• Nieves
• Ocaña
• Orellana
• Peña
• Perales
• Pino
• Olmos
• Rivas
• Romero
• Roca
• Sarabia
• Salazar
• Saldaña
• Santander
• Santisteban
• Segura
• Serrano
• Sevilla
• Silveira
• Soria, Soriano
• Soto
• Toledo, Toledano
• Torquemada
• Torrente
• Torres
• Valenzuela
• Valverde
• Vargas
• Vergara
• Villa
• Villalba
• Villanueva
• Villena
• Viñas
• Vitoria
• Zamorano.

Apellidos Patronímicos

Son aquellos apellidos que tienen su origen en el nombre de pila del padre de la persona. La gran mayoría de apellidos españoles patronímicos se formaron añadiendo al nombre el sufijo “ez” (ejemplo: Fernando / Fernández), en Catalunya y Valencia el sufijo “is” (ejemplo: Pere / Peris), en el País Vasco el sufijo “iz” (ejemplo: Lope / Lopiz)

Algunos apellidos patronímicos son:

• Álvarez (Álvar, Álvaro)
• Antolínez (Antolín)
• Antúnez (Antón, Antonio)
• Benítez (Benito)
• Bernardez (Bernardo)
• Bermúdez (Bermudo)
• Blázquez (Blas)
• Díaz, Díez, Diéguez (Diego)
• Domínguez (Domingo)
• Enríquez (Enrico, Enrique)
• Fernández, Hernández (Fernando, Hernán)
• Galíndez (Galindo)
• Gálvez (Galve)
• Garcés, Garcez (García)
• García (García, Garza)
• Giménez, Jiménez, Ximénez, Ximenes (Ximeno)
• Gómez (Gome, Guillermo)
• González (Gonzalo)
• Güemes / Güémez (Gome)
• Gutiérrez (Gutierre)
• Henríquez (Henrique)
• Hernández (Hernán)
• Ibáñez (Iván)
• íñiguez (íñigo, Ignacio)
• Jiménez (Jimeno)
• López (Lope)
• Márquez (Marcos)
• Martínez (Martín)
• Meléndez, Menéndez (Melendo, Menendo)
• Méndez (Mendo)
• Mínguez (Mingo o Domingo)
• Muñoz (Muño)
• Nunes (Nuno)
• Núñez (Nuño)
• Ordóñez (Ordoño)
• Ortiz (Ortún)
• Peláez (Pelayo)
• Pérez, Peris, Peres (Pere, Pero, Pedro)
• Ramírez (Ramiro)
• Rodríguez (Rodrigo)
• Ruiz (Roi o Roy, Ruy, Rodrigo)
• Sánchez, Sáez, Sáenz, Sainz (Sancho)
• Suárez, Juárez, Xuárez (Suero)
• Téllez (Tello)
• Velázquez (Velasco)
• Yagüe, Yágüez (Yagüe o Yago, Santiago)
• Yáñez (Ioan, Juan)

Apellidos formados a partir de profesiones o cargos.

Son aquellos apellidos que identificaban a la persona en función de su oficio, cargo o condición social.

Algunos de estos apellidos son:

• Alcalde, Alcaide
• Alférez
• Ballester, Ballestero, Ballesteros
• Batanero
• Barbero
• Botero
• Caballero
• Carbonero
• Cardenal
• Camarero
• Caminero
• Capitán
• Cantero
• Carpintero
• Carnicero
• Carreiro
• Carretero
• Castillero
• Cerecero
• Cillero
• Conde
• Correa
• Criado
• Cubero
• Duque
• Escrivá
• Ferrer, Ferrero, Ferrufino, Herrera, Herrero
• Guerrero
• Hidalgo
• Jurado
• Labrador
• Manzanero
• Marinero
• Marqués
• Merino (nombre del juez o autoridad de una merindad)
• Melero (mercado de la miel)
• Molinero
• Monje
• Morterero
• Notario
• Ovejero
• Panadero
• Pastor
• Rey
• Rico
• Sabater (en catalán, Zapatero)
• Sacristán
• Saetero
• Sastre, Sartori
• Sillero
• Soldado
• Teixidó (Evolución de Teixidor. En catalán, Tejedor)
• Tejedor
• Tornero
• Vaquero
• Verdugo
• Zapatero

Apellidos formados a partir de rasgos físicos, familiares o morales.

Algunos de estos apellidos son:

• Amor
• Alegre
• Barriga
• Bello
• Blanco
• Bravo
• Bueno
• Cabello
• Cabeza
• Cabezón
• Calvo
• Cano
• Casado
• Castaño
• Cortés
• Crespo
• Delgado
• Descalzo
• Feliz
• Galán
• Gordo
• Grande
• Hermoso
• Leal
• Lozano
• Manso
• Malo
• Moreno
• Nieto
• Pequeño
• Pinto
• Prieto
• Rojo
• Rubio
• Seco

Apellidos relativos a las circunstancias del nacimiento

Son aquellos apellidos impuestos a los nacidos en función de las circunstancias del momento del nacimiento (el mes de nacimiento, el santo que se celebraba ese día, etc.) También incluimos en esta categoría los apellidos con los que se identificaba a recién nacidos de padres incógnitos, muchos de ellos con referencias religiosas.

Algunos de estos apellidos son:

• Abril
• Bastardo
• Buendía
• Diosdado
• De Dios
• Deulofeu (En catalán, Dios lo hizo)
• Expósito
• Iglesias
• Nomdedeu (En catalán, Nombre de Dios)
• San Martín o Sanmartín
• San Pedro o Sampedro
• San Miguel o Sanmiguel
• Temprano
• Tirado

Apellidos de origen incierto.

Son aquellos apellidos referentes a animales, vegetales u objetos. Posiblemente identificaban a las personas que los criaban, cultivaban o fabricaban.

Algunos de estos apellidos son:

• Águila
• Botella
• Borrego
• Buey
• Cebolla
• Conejo
• Cordero
• Cuervo
• Gato
• Gavilán
• Lobato
• Oliva
• Osa
• Palomo
• Raposo
• Tocino
• Toro
• Vaca
• Zorrilla

Busca tu apellido en nuestra base de datos para averiguar cuál es el documento más antiguo que tenemos recopilado en relación a este apellido.

Genealogía e Internet. ¿Es fiable toda la información?

Desde hace algunos años la genealogía se está convirtiendo en una de las aficiones con más auge, incrementándose año tras año las personas que se interesan por conocer los detalles de su historia familiar.

Sin duda alguna Internet ha contribuido a este crecimiento. ¿Quién no ha tenido alguna vez la curiosidad de teclear su apellido en un buscador?

Son tantísimas las informaciones que la red alberga que conviene distinguir entre aquellas que son generales, las que se refieren a nuestros propios antepasados y las que directamente son falsas.

Veamos los tipos de páginas web donde encontraremos información genealógica:

Páginas de apellidos

Es fácil encontrar al hacer una búsqueda en Google alguna página donde se explica con detalle un supuesto origen de nuestro apellido, incluso citando un personaje noble del que, al parecer, descienden todas las personas con ese apellido.

Bueno, pues sentimos desanimar al lector, pero este tipo de informaciones suelen ser falsas, ya que no es posible afirmar que un apellido tuvo origen en una sola persona, ni mucho menos que esta sea el antepasado común de todas las que lo llevan actualmente.

En el mejor de los casos, se podría decir (y eso es de difícil demostración) que este personaje es el más antiguo del que se tiene constancia escrita como portador del apellido, lo que no significa que fuera el único en su tiempo.

Wikipedia

Es posible que tengamos entre nuestra ascendencia algún personaje que destacó en su época por su profesión, nobleza o cualquier otra circunstancia, hasta el punto que se pueda encontrar información sobre él en libros, artículos y ¿cómo no? En la Wikipedia.

Wikipedia

La Wikipedia es una enciclopedia libre y editada de modo colaborativo, es decir, cualquier persona puede redactar textos y corregir los de otros. En lo que respecta a la información de interés biográfico, o estrictamente genealógico, las entradas de la wikipedia se han convertido en compendios de otros textos publicados en Internet, lo que no hace sino multiplicar el número de veces que se cita una información, sea esta verídica o no.

En Abueling.com tenemos varias experiencias en la búsqueda de documentos personales relativos a personajes históricos en las que lamentablemente, algunos datos como fechas y lugares de nacimiento o defunción recogidas en la wikipedia son erróneas.

Obviamente, debemos entender que la wikipedia teóricamente resume las mejores informaciones sobre un determinado tema disponibles en la red, sin embargo no debemos perder de vista la regla número uno en cualquier investigación genealógica:

Toda información debe estar soportada por un documento que la acredite. La lectura de ese documento debe ser el objetivo final de cualquier genealogista que se precie.

Redes sociales genealógicas

Se trata de plataformas muy intuitivas que posibilitan -en principio gratuitamente- introducir los datos del árbol genealógico para ir completándolo a medida que se consigue más información e incluso enlazarlo con los de otras personas.

Estos programas disponen de buscadores para la localización de antepasados, pudiendo filtrar los resultados por nombre, apellidos, fechas y lugares.

My Heritage - Red social genealógica

La gran difusión de estas redes sociales, sobretodo en el mercado anglosajón, puede convertirse a la vez en un problema a la hora de distinguir entre un antepasado real encontrado en los resultados de búsqueda y una persona que nada tiene que ver con nuestra familia, sino que simplemente coincide en nombre y apellido.

Ante esta disyuntiva, se hace necesario también contactar con la persona que publicó esa información para poder conocer los detalles del ancestro en cuestión y poder evaluar el tema correctamente.

Páginas web personales

Una de las satisfacciones que brinda la genealogía es la posibilidad de compartir la información con otras personas.

Linaje Contreras

En ese sentido son muchos los aficionados que publican en Internet el resultado de sus pesquisas, como un modo de ayudar a otros y ¿por qué no? De contactar con posibles parientes a los que no se conoce.

A priori no podemos saber hasta qué punto la información mostrada en estas webs es verídica, pero siempre podemos ponernos en contacto con el autor para conocer sus fuentes e incluso solicitarle copias de los documentos si realmente existen antepasados en común.

Como ejemplo de fuente fiable, la página web del Linaje Contreras ofrece información seria y bien contrastada documentalmente acerca de dicha familia.

Páginas web de archivos

Numerosos archivos tanto civiles como eclesiásticos permiten en su página web buscar por nombre y apellido documentos conservados en sus fondos.

Portal de archivos españoles

Algunos incluso muestran una imagen digitalizada del documento correspondiente que se puede descargar gratuitamente. Otros muestran un extracto de la información contenida en el documento y ofrecen la opción de solicitar una copia.

El Portal de Archivos Españoles (PARES) es un buen ejemplo de este tipo de páginas totalmente recomendable.Por supuesto, esta fuente es absolutamente fiable puesto que estamos consultando los documentos, fuente primaria de información.

¿Qué necesito para averiguar mi árbol genealógico?

Muchas personas son atraídas en algún momento de su vida por un especial interés en conocer más profundamente el pasado de la familia, y realmente la genealogía es una disciplina apasionante al alcance de cualquiera que tenga un verdadero interés por su propia historia y la de su país.
No obstante, existen algunas circunstancias que pueden llegar a desanimar al que se inicia en la materia. Veamos algunas de las cualidades que debes reunir para realizar un estudio genealógico por tu cuenta.

Los 7 retos a superar para buscar antepasados

1. Tiempo libre

Aunque el día tiene veinticuatro horas para todo el mundo, parece que no todas las personas las usan del mismo modo. En realidad el secreto está en una buena organización, en averiguar cuáles son las cosas que nos hacen perder tiempo cada día, y en priorizar aquellas actividades necesarias y las que nos hacen sentir bien.

Por ejemplo, realmente merece la pena dejar de pasar tantas horas delante del televisor para descubrir los pormenores de nuestra historia familiar.

Está claro que aquél vecino que parece que tiene tiempo para todo, en realidad está sacrificando algo, ¿serás tú capaz de hacerlo?

2. Lógica

Dicen que el sentido común es el menos común de los sentidos, y lo cierto es que los seres humanos tendemos a repetir la historia, tanto para bien como para mal.

Aunque debemos tener en cuenta las circunstancias de vida de cada época, si pensamos en un comportamiento lógico de nuestros antepasados, tal y como actuaríamos nosotros ante determinada situación, seguramente tendremos mucho ganado en la reconstrucción de la historia.

3. Capacidad de análisis

Cualquier estudio genealógico planteará sin duda algunas incongruencias, informaciones documentadas que no concuerdan con las transmitidas oralmente por nuestros padres o abuelos e incluso datos que varían en función del documento que consultemos.

Deberás pues ser capaz de analizar fríamente las circunstancias asociadas a cada fuente de información para ordenar los documentos según su credibilidad.

4. Paciencia

La genealogía requiere tiempo, tanto para encontrar los documentos que buscamos como para su catalogación y estudio correcto.

La búsqueda de papeles que hagan referencia a tus ancestros, dando  por hecho que te diriges al archivo o institución correcta, puede ser una tarea fácil o complicada dependiendo  de la exactitud de los datos con los que cuentes, pero puedes además encontrarte con algún elemento inesperado en contra que podrá a prueba tu perseverancia:

  •  Trabas administrativas (en ocasiones parece que existan personas cuya labor principal sea la de “perfeccionar” el procedimiento para complicar en todo lo posible el acceso al documento que necesitas)
  • Párrocos que niegan o dificultan el acceso a los libros eclesiásticos. Argumentando falta de tiempo u otras razones, lamentablemente los genealogistas no siempre son bien recibidos por los responsables de los archivos parroquiales.
  • Los horarios de los archivos son en muchos casos incompatibles con los de una persona que realiza el estudio genealógico como un hobby en las horas libres que su dedicación profesional o formativa le permite. En otras ocasiones, la gran cantidad de personas que demanda información en un determinado archivo puede demorar varios meses la cita.
  • Es típico que algunos funcionarios del Registro Civil exijan aportar el tomo y el folio para expedir un certificado, cuando ni siquiera sabemos la fecha exacta. Hay que reconocer que es cierto que algunos juzgados están colapsados y el personal no dispone de tiempo material para buscar el documento que solicitamos.Por ese motivo debemos aportar la información conocida lo más exacta posible, pero es necesario distinguir cuando estamos solicitando algo realmente complicado de cuando simplemente no existe ninguna voluntad de cooperación.

5. Meticulosidad

Una correcta transcripción de los textos manuscritos es la base para una progresión adecuada en la construcción del árbol genealógico. Sin duda la experiencia ayuda a mejorar las habilidades paleográficas, de modo que hasta conseguir un buen nivel descifrando el contenido de los documentos antiguos, es recomendable releer varias veces cada palabra hasta asegurarnos de su verdadero significado, ya que muy posiblemente de ello dependerá que se pueda seguir avanzando.

Igualmente, la búsqueda de nuestra ascendencia lleva aparejado el manejo de una gran cantidad de información (documentos, anotaciones, fotografías, etc…), de modo que es importante llevar un cierto orden en la clasificación de dicha información.

Actualmente disponemos de una variada oferta en recursos informáticos que nos ayudarán en esta tarea (software genealógico, procesadores de textos, bases de datos, hojas de cálculo, etc…)

En nuestra página de descargas gratuitas encontrarás también algunas plantillas para imprimir útiles para recoger los datos genealógicos.

6. Respeto por la historia

Más allá de las valoraciones personales, la obtención de documentación revelará situaciones vividas por nuestros antepasados, que en algún caso pueden desmentir la información que nos ha llegado oralmente a través de nuestros mayores.

Es posible incluso que descubramos algunos hechos que demuestren que la historia real fue bien distinta de lo que creíamos. Conviene, por tanto, mantener una mentalidad abierta y una buena disposición para aceptar hechos documentados durante el trabajo genealógico que contradigan creencias muy arraigadas en la familia e incluso en nosotros mismos.

7. Voluntad de aprendizaje contínuo

Las cosas cambian, y afortunadamente hoy día cualquier persona dispone de muchas más facilidades para la búsqueda de sus ancestros de las que se disponía hace sólo diez o quince años.

  • Los archivos cuentan con una mejor catalogación de sus fondos
  • Las nuevas tecnologías son de gran ayuda en el tratamiento de los datos recopilados.
  • Internet permite acceder a muchas bases de datos de registros personales y comunicarnos de un modo fácil y rápido con personas de cualquier lugar del mundo.

Por tanto, un buen genealogista no debe aferrarse a métodos antiguos sino que es preciso un aprendizaje continuo tanto en los métodos de búsqueda como en el procesamiento de la información.

 

 No dudes en comentarnos tu experiencia con la investigación familiar…

¿Somos parientes por tener el mismo apellido?

La respuesta es No; el hecho de que dos personas usen un mismo apellido no conlleva necesariamente que exista un antepasado común, condición indispensable para que haya consanguinidad (parentesco de sangre).Llevar el mismo apellido no significa ser pariente

Para explicar este hecho es importante conocer el origen de los apellidos:

Existen apellidos toponímicos (procedentes de un lugar). Por ejemplo, dos personas con el mismo apellido Zamorano seguramente descienden de antepasados originarios de Zamora pero está claro que no tienen por qué descender de la misma persona.

El mismo caso se da con los apellidos patronímicos (aquellos que tienen su origen en el nombre del padre).

En castellano, los apellidos terminados en “–ez” se formaron añadiendo esta terminación al nombre de pila del padre. Por ejemplo, el apellido Fernández se formó añadiendo la terminación “–ez” al nombre de pila Fernando.

Por tanto las personas que se apellidan Fernández descienden de un Fernando, pero es lógico pensar que han existido muchos Fernandos a lo largo de la geografía española, es decir, no descienden todas del mismo antepasado.

Igualmente podríamos explicar el caso de los apellidos con origen en las profesiones (por ejemplo Zapatero) o los que definen un rasco físico (como Delgado).

Estudio genético de posibles parientes con el mismo apellido

Recientemente se han hecho públicos los resultados de un interesante estudio elaborado por el Institut de Biologia Evolutiva de la Universitat Pompeu Fabra que ilustra perfectamente el hecho de que no por tener el mismo apellido dos personas son parientes entre sí.

El estudio analizaba el cromosoma Y en una media de 50 hombres para cada uno de los 50 apellidos de origen catalán estudiados. Cabe citar que las conclusiones del trabajo son fácilmente extrapolables a los apellidos de cualquier otro idioma.

¿Por qué sólo se estudian los hombres y el cromosoma Y?

En el genoma, uno dels cromosomas, el cromosoma Y, tiene un comportamiento único: lo tienen sólo los varones y pasa de padre a hijo, de modo que determina la masculinidad.

Los apellidos tienen un funcionamiento similar: aunque obviamente los tienen también las mujeres, el apellido que se termina transmitiendo es el paterno, ya que los nietos de una mujer no llevan sus apellidos

Con este estudio se buscaba responder a las siguientes cuestiones:

¿Porqué hay apellidos más frecuentes que otros?

Podría ser que los apellidos más frecuentes sean aquellos creados más veces, es decir, com más orígenes distintos.

¿Con qué frecuencia el apellido y el cromosoma Y no se heredan juntos?

La adopción, la falsa paternidad, los cambios de apellido o la herencia del apellido materno separan la transmisión del cromosoma Y de la transmisión del apellido. El estudio genético de los apellidos permite cuantificar estas circunstancias.

¿Cuál es el origen en Catalunya de los apellidos valencianos y baleares?¿Qué apellidos tienen un origen autóctono?

Algunos de los apellidos escogidos son especialmente frecuentes en Valencia o las Islas Baleares, zonas geográficas que comparten idioma con Catalunya. ¿Se originaron in situ, o fueron llevados por repobladores? En el segundo caso, ¿en qué zona de Catalunya tienen origen?

¿Eran germanos los fundadores de apellidos patronímicos germanos?

Algunos apellidos tienen su origen en nombres de pila de origen germánico pero ¿realmente sus fundadores eran germanos?

En el mismo sentido, otros apellidos tienen un origen etimológico claramente árabe o hebreo. ¿Eran norteafricanos o judíos los fundadores de estos apellidos?

¿Podemos comprobar el origen geográfico de los apellidos toponímicos gentilicios?

Sería interesante saber si los apellidados Danés eran daneses, los Alemany, alemanes o los Guasch, gascones…

Conclusiones del estudio genético de apellidos:

  • Los apellidos más frecuentes entre la población son los que han resultado tener menos coincidencias genéticas entre sus portadores, de modo que se demuestra que cuanto más frecuente es un apellido más fundadores (u orígenes distintos) tuvo.
  • Por el contrario, apellidos poco comunes (como Balasch), van emparejados con una alta coincidencia genética entre sus portadores, lo que indica que seguramente proceden de un antepasado común en época medieval.
  • Los portadores de apellidos patronímicos con origen en un nombre de pila germánico (como Albert o Grau) no parecen tener una mayor posibilidad de descender de antepasados germanos que cualquier otro grupo de población.
  • Las personas que se apellidan Alemany (cuya procedencia puede parecer alemana) tampoco tienen mayor probabilidad de descender de antepasados alemanes que cualquier otro grupo de población. Más bien el apellido parece tener su origen en el nombre de pila Alaman, encontrado ya en el siglo X.
  • El apellido Roma muestra varios orígenes genéticos y uno de ellos, el establecido en la zona de Lleida, pertenece al haplogrupo R1b-U152, muy frecuente precisamente en el norte y centro de Italia. Curiosamente, los Romà alicantinos son diferentes genéticamente a los Roma, lo que demuestra que se trata de dos apellidos distintos.
  • Algunos apellidos presentes tanto en Catalunya como en las Baleares (como Armengol/Armengual o Calafell) que a priori se podía pensar que procedían de un mismo tronco común se demuestra que tuvieron en realidad diferentes orígenes en cada una de dichas zonas geográficas. En cambio, otros como Cabot si que presentan coincidencias que hacen pensar en un único tronco común entre las personas con este apellido en una y otra zona.
  • Algunos apellidos presentes tanto en Catalunya como en Valencia (como Bonastre) que a priori se podía pensar que procedían de un mismo tronco común se demuestra que tuvieron en realidad diferentes orígenes en cada una de dichas zonas geográficas. Sin embargo, la gran mayoría de personas con apellido Pitarch/Pitart sí que parecen descender de un antepasado común, con origen geográfico en la zona de Castellón.
  • Apellidos toponímicos con referencias al paisaje como Bosch (Bosque/Del Bosque) o Serra (cadena de montañas) presentan una alta diversidad genética, lo que hace pensar en muchos orígenes diferentes.
  • Los apellidos que indican un oficio (como Ferrer/Ferré/Farré/Farrés/Ferrés o Sabater/Sabaté) tienen una alta diversidad genética lo que demuestra que tuvieron muchos “fundadores” distintos.
  • Ocurre lo mismo con apellidos patronímicos derivados de un nombre de pila, como Miquel, Pons, Ricart, Robert/Rubert.
  • Apellidos formados a partir de una característica física, como Roig (en referencia al color rojizo de la piel o el cabello) tienen también más de un origen. En el caso del apellido Ros (Rubio) se da la circunstancia de que un buen número de las personas que llevan este apellido muestran coincidencias genéticas con las personas originarias de los países del norte y este de Europa.
  • Ciertos apellidos (como Comas) aparecen escritos de diversas maneras (Comas, Coma, Comas, Comes) incluso en personas pertenecientes al mismo linaje, es decir descendientes de un mismo antepasado común. Lo que demuestra que se trata del mismo apellido con variaciones u errores ortográficos.
  • Apellidos que a priori podrían denotar un determinado origen geográfico (como Danés) no muestran en realidad coincidencias con el tipo de cromosoma Y más abundante en esa zona (Dinamarca en este caso), por tanto su origen hay que buscarlo en una variación provocada por una similitud fonética, en este caso con la palabra “deners”.
  • Algunos linajes con apellidos que tienen su origen en nombres frecuentes entre los judíos medievales, como Estruch, pertenecen ciertamente a los haplogrupos J2a-M410, J2a-M92 i J2b-M12, que son relativamente poco frecuentes en Catalunya pero que lo son más entre los judíos, de modo que es probable que algunas de estas personas sean descendientes de judíos. Lo mismo ocurre con las personas con apellido Salom, en especial los linajes establecidos en Mallorca.
  • Personas con apellidos con origen etimológico en nombres propios árabes (como Melis, del nombre Mahli) no tienen en absoluto este origen genético. Por contra, el apellido Nàcher, presente en diversas zonas de la Comunidad Valenciana, tiene su origen etimológico en el nombre árabe Naggar, y efectivamente el estudio genético prueba que unos dos tercios de las personas que lo llevan actualmente son descendientes de moriscos.

Por estas razones hay que darle una importancia muy relativa a las informaciones que hablan de un determinado origen geográfico de un apellido concreto, situándolo en un lugar y una época definida.

Dicho esto, sí que es probable, en el caso de pueblos pequeños o aislados, que personas con el mismo apellido sean familiares entre sí. De hecho este caso lo encontramos muy frecuentemente en las búsquedas de antepasados que desarrollamos por encargo de nuestros clientes para la confección del árbol genealógico.

Obviamente, la probabilidad de pertenecer a la misma familia aumenta cuanto más inusual es el apellido.

Aún así, en cualquier caso la única manera de saberlo – y de poder demostrarlo con la documentación correspondiente – es estudiar la genealogía de ambas personas hasta llegar a un ascendiente común.

Una vez conseguido este objetivo se podrá hablar ya realmente de un grado de consanguinidad concreto entre dos familiares.

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Tipos de investigaciones genealógicas

Cuando nos disponemos a iniciar una investigación genealógica hemos de plantearnos en primer lugar qué tipo de información queremos conseguir. Si clasificamos los estudios genealógicos en función del parentesco o la consanguinidad existente entre las diferentes personas a buscar, encontramos:

·         Estudios de Antepasados

·         Estudios de Descendientes

·         Estudios Mixtos

Estudios de Antepasados

Tienen por objeto la identificación de los ascendientes directos de una persona o grupo de hermanos, es decir, sus padres, abuelos, bisabuelos, etc.
Obviamente es necesario establecer en primer término quién es la persona principal del estudio (normalmente, uno mismo).Estudios de Antepasados

Este tipo de estudios se divide a su vez en:

·         Estudios por línea paterna (o vía agnaticia)
Se pretende identificar la ascendencia por línea de varón (padre, abuelo paterno, bisabuelo paterno-paterno, etc.) y por esa razón son conocidos también como estudios por línea de apellido, ya que en la mayoría de países este se hereda del padre.

·         Estudios por línea materna (o vía uterina)
Se pretende identificar la ascendencia por línea de mujer (madre, abuela materna, bisabuela materna-materna, etc.)

·         Estudios por ramas completas.
Se pretende averiguar todos los antepasados con independencia del lugar que ocupan en nuestro árbol, es decir, tanto por vía paterna como materna, siguiendo las líneas de los cuatro abuelos, ocho bisabuelos, etc.

A diferencia de los estudios por vía agnaticia o vía uterina, en los que se sigue una progresión aritmética en el número de ancestros a medida que retrocedemos en la investigación a generaciones anteriores en el tiempo, en los estudios por ramas completas el número de ascendientes sigue una progresión geométrica, duplicándose en cada generación.

Este hecho, pese a que puede parecer algo obvio, no se tiene en cuenta en muchas ocasiones y representa una sorpresa para muchos aficionados a la genealogía observar como en sólo seis generaciones una persona tiene hasta 126 antepasados directos y en siete generaciones nada menos que 254.

Sin duda alguna este aumento progresivo en el número de antepasados confiere una dificultad añadida a las investigaciones genealógicas por ramas completas, que se suma a la problemática asociada a la antigüedad de los documentos a buscar.

Estudios de Descendientes

Tienen por objeto la identificación de los hijos, los hijos de estos, y así sucesivamente tantas generaciones como se desee. Pueden limitarse a la descendencia de una pareja o bien incluir a todos los descendientes de una persona con las diferentes parejas que haya podido tener a lo largo de su vida.

Estudios de Descendientes

Este tipo de estudios se divide a su vez en:

·         Estudios de descendientes por línea cognaticia
Se pretende identificar la descendencia por línea de varón, ya sean varones o hembras, pero excluyendo a los descendientes de éstas. Por tanto comprende a los descendientes que heredan el apellido en primer lugar.
En ocasiones se limitan a los descendientes varones primogénitos en cada generación.

·         Estudios de descendientes completos (o de parentesco total)
Se pretende identificar la descendencia tanto por línea de varón como de hembra en cualquier generación, siendo todos descendientes directos independientemente del orden de nacimiento y de si heredan o no el apellido principal.

Estudios Mixtos

Tienen por objeto la identificación tanto de la ascendencia como de la descendencia de una persona o pareja. Pueden además ampliarse con los antepasados colaterales, es decir, hermanos o descendientes, e incluso con los antepasados de las parejas de los descendientes.

Estudios genealógicos mixtos

Este último caso sería en realidad una combinación de varias genealogías enlazadas entre sí.

Documentos con información para el árbol genealógico

 ¿Dónde busco datos para mi genealogía? 

Son innumerables los tipos de documentos que pueden contener información útil referente a la historia familiar (en realidad es posible deducir algo de casi cualquier papel que contenga un nombre escrito ), por ello nos centraremos en los más habituales.

La mayoría de las fuentes documentales son comunes a cualquier zona geográfica, no obstante este artículo se ha escrito pensando en las investigaciones genealógicas realizadas en España. Conviene por tanto tener en cuenta que parte de la información puede no corresponder al país de origen de sus antepasados.

Actas del Registro Civil

El Registro Civil se creó en España en el año 1871 con el objeto de dejar constancia escrita de los nacimientos, matrimonios y defunciones, sin tener que recurrir a la Iglesia Católica, encargada hasta ese momento de dicha tarea. Aunque en algunas localidades no se inició hasta unos pocos años más tarde de la nueva ley, en ciertas grandes ciudades españolas existe un registro civil municipal desde varias décadas antes, promovido por los respectivos ayuntamientos.

La nueva ley sirvió también para regularizar el uso de apellidos, convirtiendo en norma la costumbre ya habitual en casi toda España de poner al recién nacido el apellido paterno como primero y el materno como segundo (en ciertas regiones esto no siempre fue así, lo que puede provocar algún dolor de cabeza a más de un genealogista).

Cada uno de los 8.116 municipios españoles existentes en el año 2012 cuenta con su propio Registro Civil, que conserva, salvo destrucción de sus archivos (debido a inundaciones, incendios, robos…) los siguientes documentos de interés.

Es importante recordar que debemos obtener copias literales (no extractadas) de los documentos del Registro Civil, es decir, transcripciones completas o fotocopias, para conseguir la totalidad de los datos que aparecen en la inscripción original. A continuación enumeramos los datos que constan generalmente en cada tipo de documento.

Acta de Matrimonio

Actas de Nacimiento

  • Nombre (o nombres), apellidos y sexo del recién nacido.
  • Lugar, fecha y hora del alumbramiento. (Atención: No confundir con la fecha de la inscripción en el Registro)
  • Nombre y apellidos de los padres, lugar de nacimiento y/o vecindad, profesión y estado civil.
  • Nombre y apellidos de los abuelos paternos y maternos, lugar de nacimiento y/o vecindad y estado civil.

Actas de Matrimonio

  • Nombre y apellidos de los contrayentes.
  • Lugar, fecha de nacimiento (o su edad), profesión y estado civil de los contrayentes.
  • Lugar, fecha y hora del casamiento. (Atención: No confundir con la fecha de la inscripción en el Registro)
  • Nombre y apellidos de los padres, lugar de nacimiento y/o vecindad y estado civil.
  • Nombre y apellidos de los abuelos paternos y maternos, lugar de nacimiento y/o vecindad y estado civil. (esta información aparece registrada en muy pocas ocasiones)

Actas de Defunción

  • Nombre y apellidos del difunto.
  • Lugar, fecha de nacimiento (o su edad), profesión y estado civil del difunto.
  • Lugar, fecha y hora de la defunción.
  • Nombres de los padres
  • Nombre de los hijos que deja
  • En ocasiones, el lugar de enterramiento y la causa de la muerte.

 Registros eclesiásticos

Aunque algunos párrocos ya lo venían haciendo desde unas décadas atrás, la Iglesia católica, tras la celebración del Concilio de Trento en el año 1563 (cuyas disposiciones promulgó en España Felipe II el 12 de julio de 1564, ordenó la obligatoriedad de llevar registros de la administración de los distintos sacramentos, es decir, los bautismos, matrimonios y defunciones que se producían en sus respectivas parroquias.

Hoy día se conserva un gran número de esos libros que contienen una valiosísima información genealógica.

Algunos de estos libros se conservan aún en las mismas parroquias y otros (mayoritariamente los de más de un siglo de antigüedad) han sido trasladados al Archivo Histórico de la Diócesis correspondiente.

Podemos encontrar los siguientes documentos:

Partidas de Bautismo

  • Nombre (o nombres), apellidos y sexo del bautizado.
  • Acta de BautismoParroquia y Fecha del bautismo (en ocasiones la fecha del nacimiento, si es distinta)
  • Si se trata de un hijo legítimo (cuando existe matrimonio entre los padres) o natural.
  • Nombre y apellidos de los padres, lugar de nacimiento y/o vecindad, profesión y estado civil.
  • Nombre y apellidos de los abuelos paternos y maternos, lugar de nacimiento y/o vecindad y estado civil.
  • Nombre y apellidos de los padrinos.

Partidas de Matrimonio

  • Nombre y apellidos de los contrayentes.
  • Lugar de nacimiento, edad y estado civil de los contrayentes.
  • Parroquia y fecha del casamiento.
  • Fechas de las proclamas
  • Existencia o no de impedimentos, y citación de la dispensa correspondiente en caso afirmativo
  • Nombre y apellidos de los padres, lugar de nacimiento y/o vecindad y estado civil.
  • Testigos
  • Si existe algún grado de parentesco entre los novios, citando la correspondiente licencia obtenida del Obispo correspondiente.

Expedientes Matrimoniales

Estos documentos complementan la información contenida en la propia partida de matrimonio. Son habituales en los casos en los que uno o ambos contrayentes fueran originarios de una parroquia distinta a la que se celebraba el casamiento o bien cuando concurrían circunstancias especiales (minoría de edad, consanguinidad, necesidad de dispensa, legitimación de hijos anteriores, escándalo, etc…)

  • Nombre y apellidos de los contrayentes.
  • Partidas de bautismo de los contrayentes
  • Testimonios de terceras personas
  • Resolución aprobatoria del matrimonio

Partidas de Defunción

  • Nombre y apellidos del difunto.
  • Lugar de nacimiento, edad y estado civil del difunto.
  • Fecha de la defunción.
  • En ocasiones, la causa de la muerte y si ha hecho o no testamento.

Padrones y Censos de población

En algunas localidades pueden encontrarse listados de habitantes, habitualmente ordenados por calles y representan un buen recurso en casos en que se ha destruido la documentación del Registro Civil y/o la de la Iglesia. También son útiles para estudiar los movimientos geográficos de la familia.

Para cada casa se consignaban las personas que vivían allí en una fecha concreta. Obviamente cuanto más antiguos, menor es la cantidad de información que aparece, pero en los más exhaustivos constan datos como:

  • Nombre y apellidos del cabeza de familia.
  • Padrón de habitantesNombre y apellidos del resto de habitantes del domicilio.
  • Parentesco con el cabeza de familia.
  • Lugar y fecha de nacimiento (o edad).
  • Estado civil.
  • Profesión.
  • Sabe o no leer y escribir.
  • Tiempo de residencia en esa población.
  • Salario.

Expedientes militares

Los archivos militares guardan información relativa al paso de las personas por el ejército ya sea por reclutamiento obligatorio o dedicación profesional; obviamente esta información es más completa cuanto mayor es el rango alcanzado por el antepasado. Podemos encontrar, además de la hoja de servicios propia de la actividad militar con sus promociones, partidas de bautismo, matrimonio, etc.

El historial militar ofrece información variada que permite reconstruir la vida de la persona y contrastarla con el resto de documentos encontrados. Se hace especialmente interesante en casos de gran movilidad geográfica por los diferentes destinos en los que prestara servicios la persona.

Expedientes profesionales o de empresa

Si nuestro antepasado tenía una actividad profesional propia posiblemente estuviera agremiado o perteneciera al colegio profesional correspondiente. Igualmente si trabajaba por cuenta ajena es probable que se pueda conserve alguna información acerca de él en los archivos de las compañías públicas o privadas donde trabajara.

Expedientes académicos

Expediente Académico

Escuelas y universidades han generado multitud de expedientes con

información personal de los alumnos (entre otros datos: lugar y fecha de nacimiento, filiación, domicilio, estudios cursados…)

Algunos de estas instituciones conservan dicha documentación y está disponible para su consulta bien en sus propios archivos o bien en los archivos municipales, provinciales o estatales donde se encuentren depositados.

Escrituras o Protocolos notariales

La documentación producida por los notarios considerada histórica (con una antigüedad superior a los 100 años) se conserva habitualmente en los Archivos Provinciales. Suele proporcionar información interesantísima para conocer los parentescos entre los miembros de la familia, sus costumbres, propiedades, posición social, etc. Entre los documentos más habituales con utilidad para las investigaciones genealógicas encontramos los siguientes:

  • Testamentos
  • Compra-ventas
  • Capítulos matrimoniales
  • Expedientes de Limpieza de sangre
  • Actas de cofradías

Publicaciones en prensa

Algunos periódicos tienen accesible una base de datos con el contenido de todos sus ejemplares diarios.

Artículo prensa histórica

En esas hemerotecas podemos encontrar artículos referentes a aquellos antepasados que destacaran en sus respectivos campos profesionales, que tuvieran una cierta posición social o bien que fueran protagonistas de algún suceso digno de aparecer en la prensa local o nacional.

Es típico poder hallar esquelas o recordatorios de fallecimientos publicados por la familia. Incluso actualmente es posible acceder online a esta información gracias a los buscadores de Internet.
Posiblemente la persona que buscamos aparezca referenciada en algún ejemplar de alguna publicación o revista antigua especializada en su campo profesional.

Registros de inmigración

Una de las motivaciones que llevan a algunas personas a iniciar su investigación genealógica es la curiosidad por saber detalles de la vida de sus antepasados llegados desde otro país. Pues bien, existen en algunos casos los llamados registros de inmigrantes, donde se anotaban los datos personales de la persona recién llegada.
Estos documentos pueden aclarar algunos enigmas como la localidad de nacimiento en el país de origen o su edad y la fecha en la que llegó al país.

Listados de pasajeros

Siendo el transporte marítimo el único medio existente para las personas que emigraban al continente americano hasta mediados del siglo XX, existen listados de las personas que viajaban en cada barco. Es variada la cantidad de información que aparece en cada caso, pero sin duda se trata se un descubrimiento muy emotivo, puesto que traslada al genealogista al momento en que sus antepasados emprendieron un viaje que cambiaría su vida y la de sus descendientes.

Listados de quintas

La obligatoriedad del servicio militar hacía necesario contar con un registro de los varones que vivían en un cada pueblo o ciudad en edad de ser llamados a filas. También se reflejaban los casos en los que el mozo alegaba algún tipo de enfermedad o la necesidad de su salario para el sustento de la familia con el propósito se quedar exento de su obligación.

Cabe citar que el pago de determinada cantidad de dinero también eximía de la obligación de ingresar en el ejército. La no disponibilidad de ese dinero fue también el motivo por el que muchos jóvenes españoles emigraron a América.

 

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¿Hasta dónde se puede llegar en un estudio de antepasados?

¿Hasta dónde se puede llegar? Esta es la típica pregunta que todo el mundo hace y como casi siempre la respuesta es “Depende….”.

¿De qué? Pues básicamente de la documentación que se conserve relativa a tus antepasados.

Algunas personas se maravillan cuando leen la historia de alguien que dice ser descendiente del mismísimo Cid Campeador o de cualquier otro mítico personaje medieval.

Sin entrar a valorar la veracidad de estos casos – que de todo hay – lo cierto es que la mayoría de nosotros descendemos de lo que podríamos llamar “el pueblo llano” pero no por ello nuestros antepasados dejan de merecer un lugar en la historia o como mínimo, el homenaje que sus descendientes les debemos por el simple hecho de habernos permitido existir.

Todo el mundo puede tener su árbol genealógicoHistoria Familiar

Ya sea que nuestros ancestros fueran campesinos o nobles acaudalados tenían una cosa en común: la religión, y precisamente fue la Iglesia Católica el estamento encargado durante siglos de llevar un registro de los hechos vitales de la población, como son los nacimientos (que se desprenden de los bautismos), los matrimonios y las defunciones, antes de que esa función pasase a desarrollarla el estado.

Aunque algunos párrocos ya lo hacían desde años atrás y otros no comenzaron hasta un tiempo después, fue a partir del Concilio de Trento el Concilio de Trento (1545-1563) cuando la Iglesia estableció la obligación de registro de libros sacramentales en todas las parroquias.

Hay que recordar en este punto que los Registros Civiles no comenzaron a funcionar en España hasta Ley que promulgó su creación en el año 1871.

Así que en principio, podríamos establecer que en la mayoría de los casos es factible el rastreo de nuestro árbol genealógico hasta mediados del siglo XVI, fuera cual fuera la posición social de los antepasados.

Ahora bien, no todo son buenas noticias.

Destrucción de archivos parroquiales

La destrucción de archivos también determina hasta donde se puede llegar en la búsqueda de antepasados

La realidad es que en la práctica no todas las parroquias conservan documentación tan antigua debido a diversos motivos. La principal causa de destrucción de los libros de actas en España es la Guerra Civil (1936-1939), pero también desaparecieron libros en otros conflictos bélicos, incendios, inundaciones, robos, etc…

La suerte que tengamos en nuestro estudio de antepasados en lo que se refiere a los lugares que habitaron nuestros ascendientes determinará también hasta dónde se puede llegar en el tiempo.

No obstante existen otros factores que pueden dificultar la reconstrucción de la historia familiar, aún existiendo documentación suficientemente antigua.

Hijos naturales, ilegítimos o expósitos

Las circunstancias propias de la filiación del ancestro, por ejemplo en el caso de personas nacidas sin existir vínculo matrimonial entre sus padres, dificultarán también el rastreo del linaje. En estos casos, a no ser que el padre biológico haya reconocido a la criatura como propia, la rama paterna quedará cortada en la investigación genealógica, puesto que ningún documento citará al padre ni a los abuelos paternos.

En el mismo sentido, un antepasado expósito, es decir, abandonado o cedido a un orfanato, iglesia, convento, etc… implicará una barrera insalvable para el árbol genealógico, salvo aquellos casos en los que se conserve algún tipo de escrito que identifique a sus padres y permita seguir avanzando en la genealogía familiar.

Otras vías para la búsqueda

Pero aunque además del Registro Civil, los registros parroquiales son el origen principal de información en cualquier estudio genealógico, tampoco la antigüedad de los libros sacramentales que se conserven marca inevitablemente el límite, ya que es posible que existan documentos más antiguos que abran otra vía de investigación.

Afortunadamente existen muchas otras fuentes de información válidas para la indagación genealógica, entre las que podemos citar las siguientes:

Fuentes de información genealógica

–          Padrones y censos de población

–          Escrituras y protocolos notariales

–          Expedientes académicos

–          Expedientes militares

–          Expedientes profesionales

–          Registros de inmigración

–          Listas de pasajeros

–          Libros de cofradías religiosas

–          Listados de quintas

–          Documentación judicial

–          Prensa histórica

La antigüedad de estos documentos dependerá del caso concreto y obviamente no todas estas fuentes estarán disponibles o serán útiles en todos los casos, pero conviene tenerlas en cuenta sobre todo cuando haya que buscar una vía de investigación alternativa a los libros eclesiásticos o si se desea complementar la información extraída de estos.

 

 ¿Hasta donde has llegado en tu árbol genealógico? Coméntalo …

 

Los 7 errores más importantes en Genealogía

1. Despreciar la información familiar

Antes incluso de empezar a recopilar documentos relativos a los familiares conocidos, es interesante “entrevistar” a todas aquellas personas cercanas que puedan dar información de la familia. Es recomendable incluso preguntar a los parientes por separado para no influenciar en las respuestas y poder contrastar los datos (no siempre coinciden).
Además, conviene hacerlo cuanto antes con los mayores de la familia, nunca sabemos si mañana conservarán la memoria ni siquiera si seguirán estando con nosotros. Es importante anotar cualquier información ya que puede ser útil durante nuestro estudio genealógico.

Algunos de estos familiares incluso podrán aportar documentos u objetos interesantes (cartas, postales, fotografías, testamentos, escrituras de propiedad, etc)

 

2. Aferrarte a la información oral

Como hemos dicho anteriormente, la información transmitida oralmente en la familia puede ser muy valiosa, ahora bien, no debemos aferrarnos ciegamente a ella, sino que debemos tomarla como pistas y contrastarla con los datos documentados. En la mayoría de los casos coincidirán, pero no siempre es así y al fin y al cabo estas pequeñas (o grandes) sorpresas representan uno de los alicientes para comenzar a estudiar nuestras raíces.

Conviene, por tanto, ser algo escépticos, como mínimo hasta disponer de algún documento que otorgue validez a la información aportada oralmente (y si es posible más de uno, mejor).

 

3. Transcripción errónea de documentos

Transcripción de documentos
Transcripción de documentos

Hasta que no se tiene una cierta experiencia leyendo manuscritos antiguos, es increíblemente fácil cometer errores a la hora de transcribir un texto, confundiendo una letra por otra, o incluso palabras enteras.

Obviamente este hecho nos puede llevar a equivocarnos en nombres, apellidos, fechas o lugares, pero más allá de la inexactitud de un dato concreto, el verdadero problema nos lo encontraremos a la hora de querer profundizar a la siguiente generación en la investigación genealógica, ya que quizás estaremos buscando un apellido que no existió en realidad, en una fecha equivocada o en un lugar erróneo.

 

4. Cálculos incorrectos de fechas

A menudo podemos encontrar en algunos documentos la edad con la que contaban en ese momento las personas que allí aparecen. Lo que en principio supone una buena noticia puede darnos muchos quebraderos de cabeza si tomamos esa información como algo cierto al cien por cien.

Hay que tener en cuenta varios factores, como la persona quien hace la declaración, por ejemplo: un padre inscribe a su hijo en el Registro Civil y en ese momento declara su propia edad y la de su esposa, se supone en este caso que conoce bien ambas. En cambio, si la declaración la efectúa un vecino, primo, etc., las edades que aparecen en el documento pierden toda fiabilidad, puesto que muy posiblemente no las conoce con exactitud.

Igualmente, en el caso de las defunciones, en multitud de ocasiones la familia no sabe ciertamente la fecha de nacimiento ni por tanto, la edad exacta del fallecido.

Además hay que tener mucho cuidado con el cálculo de la fecha de nacimiento a partir de la edad que aparezca en una partida.

 

5. El Documento Nacional de Identidad

Antiguo DNI en España
Errores en el DNI antiguo

Al contrario de lo que mucha gente piensa, la fecha de nacimiento que aparece en el DNI no siempre es verídica. Aunque hoy día pueda parecer algo inverosímil, en los primeros años de funcionamiento del carnet de identidad en España no se exigía para su obtención ningún documento acreditativo del nacimiento.

De esta forma, no es demasiado extraño encontrar discordancias entre la fecha de nacimiento que aparece en un DNI antiguo y la que consta en el acta de nacimiento del Registro Civil.
Éste último es el documento que realmente prevalece en cuanto a las circunstancias del nacimiento.

Además, por lógica es mucho más difícil que se cometa un error en la fecha cuando esta hacer referencia al mismo día o unos días antes que al cabo de unos años.

 

6. Los cambios idiomáticos

Es posible que en algún documento se cite un lugar que no aparece actualmente en los mapas (no, Google no lo sabe todo). Tras asegurarnos de que estamos trascribiendo el nombre del lugar correctamente deberíamos pensar que es posible que en la zona se hable más de un idioma y que el nombre oficial en la actualidad sea otro.

En España este es un problema muy común en las zonas donde se habla gallego, euskera o catalán/valenciano. Posiblemente en su día se realizó la inscripción de manera literal sin conocimiento del idioma y por tanto no se escribió correctamente.

 

Mapa antiguo
Mapa antiguo

7. La división territorial

Además de los posibles cambios de nombre de lugar debido a los diferentes idiomas, podemos encontrarnos en algún caso que un determinado pueblo haya desaparecido, haya cambiado su nombre oficial o haya sido absorbido por otra localidad mayor.

También debemos contemplar la posibilidad de que exista más de un pueblo con un determinado nombre.

Como ejemplo, en España existen nada menos que 130 poblaciones llamadas Villanueva, a las que deberíamos sumar otras 24 con el mismo nombre en su versión gallega, catalana y valenciana: Vilanova.

Es necesario tener en cuenta todas estas particularidades antes de lanzarnos a buscar en un determinado sitio si no queremos dedicar un tiempo infructuoso. Existen mapas y diccionarios geográficos antiguos que nos pueden ayudar en esa tarea.

 

Deseamos que encuentres esta información interesante. Compártela en tu red social si es así, muchas gracias.