El orden de los apellidos en España

A la hora de investigar nuestros antepasados españoles tenemos la suerte de manejar dos apellidos, lo que facilita saber los apellidos de nuestros antepasados contando con que normalmente el primer apellido es el que corresponde al padre y el segundo a la madre, cosa que no ocurre por ejemplo en la cultura anglosajona en la que se pierde el materno.

Sin embargo este orden de los apellidos no se ha seguido a rajatabla en todos los lugares y ocasiones. Incluso la legislación actual permite que se elija el orden de los apellidos de los hijos en el momento de inscribirlos, pudiendo ser primero el de la madre o el del padre, a voluntad de los mismos, tratando con esto de dar un trato igualitario a ambos cónyuges apropiado a nuestro actual estado de derecho.

Pero en tiempos en Galicia se usaba el orden contrario, primero el materno y luego el paterno, cosa que incluso se mantiene actualmente en Portugal. En algunas zonas incluso los hijos adoptaban como principal el apellido paterno y las hijas el materno, lo que complica las investigaciones ya que es posible encontrar hermanos con diferentes apellidos o mejor dicho, con los apellidos en distinto orden.

También la existencia de intereses económicos podía hacer que prevaleciese el apellido materno para mantener ciertos privilegios.

Una historia sobre este tipo de intereses económicos comienza en 1476, cuando un grupo de personas son ajusticiadas por los portugueses en la ciudad de Toro (Zamora) por conspirar en favor de los Reyes Católicos; entre los ajusticiados están el matrimonio formado por Juan Monroy y Antona García, quien es colgada en la reja de su propia casa. Tras la batalla de Toro, una vez vencidos los portugueses, los Reyes Católicos reconocen el mérito de Antona mandando dorar la reja de la que fue colgada (aún existe actualmente dicha reja en Toro precisamente en la calle de la Rejadorada) y eximiendo del pago de impuestos a sus descendientes, los Monroy García.

Dicho apellido se fue trasmitiendo de generación en generación, a fin de justificar la exención de impuestos, primero bajo la forma Monroy y posteriormente como apellido compuesto Sanz-Monroy en dicha zona y alrededores. En el acta -cuya imagen aquí aparece- fechada en 1652 en Pedrajas de San Esteban (Valladolid) cita que el niño es hijo de Joan Sanz Monroy “libertado”, recordando su condición de exento de impuestos heredada de sus antepasados. Dicha condición y dicho apellido se mantuvo al menos hasta finales del siglo XVII, dos siglos después de la muerte de Antona.

Orden de los apellidos

Por otra parte, en el caso de hijos de madre soltera nos encontramos con que se pueden poner a los hijos los apellidos de la madre en el mismo orden o bien invirtiendo dicho orden, de forma que en este segundo caso los apellidos disimularían el hecho de ser hijo de madre soltera al ser el segundo apellido de la madre el primero del hijo, de manera que no coinciden los apellidos de madre e hijo.

En la ley actual llega a preverse también el caso en que no haya acuerdo entre los cónyuges sobre el orden de los apellidos; en la discusión parlamentaria llego a proponerse para resolver este punto el uso del orden alfabético en caso de disputa, lo que hizo que se removieran en contra las familias con apellidos iniciados por Z temiendo que se perdiese su apellido con el tiempo.

Lo cierto es que hasta la fecha sí que han llegado a hacerse poco frecuentes más de un apellido, y con el sistema de prevalencia del apellido paterno que se venía manteniendo han llegado a desaparecer algunos, si bien ha sido con el paso de muchas generaciones y en algún caso interviniendo otros intereses ajenos que los pudieron hacer desaparecer al cambiarlos por malsonantes o por conveniencia por problemas con la justicia.

Sea como sea, el conocimiento de las costumbres de cada época y lugar sobre la formación de dichos apellidos puede facilitar nuestra tarea de investigación genealógica.

 

Españoles en el mundo

¿Qué tienen en común el futbolista del Bayern de Múnich Mario Gómez y el primer ministro francés Manuel Valls? Efectivamente, sus apellidos españoles. Pero hay más.

Ellos son, como muchos otros casos, hijos de emigrantes españoles. Los abuelos del deportista viajaron de Granada a Alemania en la década de los 60 en busca de un futuro mejor. Años antes se había instalado en Francia el padre catalán del actual presidente francés. Luego, arraigaron y no volvieron.mario gomez español de origen

El caso no es nuevo. Estos movimientos de población se repiten en cualquier lugar del mundo y época debido a diversas causas como las políticas, cuyo ejemplo más reciente es el exilio republicano hacia Francia durante la dictadura franquista para evitar represalias. Se trata de flujos migratorios menores que los de las grandes colonizaciones como la americana pero de gran importancia en la época moderna y contemporánea. Probablemente usted mismo, lo sepa o no, tenga en su genealogía un apellido de origen extranjero o, incluso, un antepasado que participó en estas corrientes migratorias. Sólo hay que bucear en la historia.

Tal vez las causas económicas sean las más repetidas a lo largo de la historia. Sin ir más lejos, en la actualidad asistimos a la salida de españoles al extranjero en busca de una oportunidad laboral que, en muchos casos, provocará que echen raíces en los lugares de destino.

Emigracion a AméricaA finales del siglo XIX las posibilidades económicas que ofrecía América atrajeron a una gran cantidad de europeos. Es fácil encontrar en los países del Río de la Plata una gran cantidad de apellidos de origen español, alemán o italiano fruto de esa migración, como el futbolista argentino Ángel Di María o la top model brasileña Giselle Bundchen. ¿Quién no recuerda a nuestros indianos de finales del siglo XIX y principios del XX que dejaban las tierras del cantábrico para ir a América? Algunos regresaron mientras que otros se quedaron en la tierra que los acogió. Allí quedaron apellidos como Aimar o Arruabarrena. Por este motivo al “vasco Arruabarrena”, jugador del Villarreal que llegó a semifinales de la Champions, se le conocía así. Esto explica, por ejemplo, que los clubes de fútbol busquen los antepasados de los futbolistas para conseguir el pasaporte comunitario.

¿Sabía que el futbolista argentino Lionel Messi tiene antepasados españoles comunes con el también futbolista Bojan Krkic?

Otra migración importante, aunque menos conocida, tuvo lugar por las mismas fechas pero en el Mediterráneo. Las continuas sequías y crisis agrarias del territorio existente entre Valencia y Almería, obligó a que los emigrantes se desplazaran al norte de África para trabajar en las colonias francesas. La presencia española en Orán, por ejemplo, resultó muy influyente en aspectos como las tradiciones, el idioma o la economía. De hecho, en la serie televisiva “El tiempo entre costuras” la protagonista viaja en Tánger en un autobús de la compañía “La Valenciana”, fundada por un emigrante español.tanger

Cuando a mitad del siglo pasado las últimas colonias españolas se independizaron, los descendientes de aquellos emigrantes tenían dos opciones: regresar a su tierra de origen de sus antepasados o ir a Francia por ser ciudadanos de ese país. Estos emigrantes son los conocidos como pied-noir, que se asentaron sobre todo en la región de Marsella por ser el puerto de acogida de los desplazados, lo que explica la presencia de apellidos levantinos en la zona.

Rastreando el pasado encontramos más ejemplos. La expulsión de los moriscos en 1609 obligó a una repoblación de las áreas abandonadas reguladas mediante cartas puebla y condiciones ventajosas para que los diferentes ciudadanos ocuparan las tierras moriscas. De este modo, los antepasados de muchos alicantinos y valencianos provienen de Mallorca, Malta y Génova, territorios que en aquel momento estaban en poder de la nobleza afectada por la expulsión y que trasvasaba a la población entre sus dominios.

La lista de ejemplos sigue y es larga. La genealogía y la historia se unen en este tipo de cuestiones para explicar los motivos que obligaron a nuestros antepasados a emigrar y a posibilitar que nosotros mismos vivamos en un lugar determinado. Sus decisiones llegan hasta nosotros…

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