Machismo y genealogía

A menudo la búsqueda de información para conocer la historia familiar pone de manifiesto circunstancias sociales que llaman poderosamente la atención, como por ejemplo el evidente machismo que imperaba en la sociedad hasta hace pocas décadas, sin que eso signifique que actualmente haya desaparecido.

Aún recuerdo la sorpresa que me llevé al leer por primera vez en un acta del Registro Civil la profesión de una bisabuela, de la que se decía que se dedicaba “a las ocupaciones propias de su sexo”.

Alguien podría pensar en un caso de prostitución, pero no, a lo que se refiere es que se dedicaba a lo único que se suponía debían hacer todas las mujeres, es decir, las tareas del hogar.

De hecho esta anotación no era idea del secretario de turno sino que formaba parte del impreso oficial, de modo que no había ni siquiera la posibilidad de anotar un oficio para la mujer.

Machismo - ocupaciones propias de su sexo

En el mismo párrafo, también impreso, ya que no podía ser de otra manera, vemos como se especifica que la mujer vivía en el domicilio del marido, dando a entender así que la propiedad era siempre de él.

Con el tiempo, y tras la consulta de cientos de documentos, queda claro que ésta era una costumbre generalizada para todos los Registros Civiles en España.

Me viene a la mente un caso concreto de una mujer, casada, contratada por la Casa Real como nodriza de una de las Infantas de la Reina Isabel II en el año 1864. Pues bien, entre los requisitos que debía cumplir esta mujer para pasar el “casting” debía contar con una carta de autorización de su marido para poder desempeñar esta tarea.

Obviamente, el marido firmó también un documento como “recibo” cuando fue a buscar a su esposa tras finalizar su período de servicio.

Esto es lo que se conocía como el “permiso marital”, que además de ser necesario para poder trabajar “fuera de su casa”, era también imprescindible para que la esposa pudiera realizar la compra de cualquier inmueble.

Legalmente, la “licencia marital” no desapareció hasta la ley de Reforma del Código Civil, el 2 de mayo de 1975.

El papel secundario de la mujer se evidencia también, por ejemplo, en censos y padrones municipales, donde en muchas ocasiones aparecen únicamente los habitantes masculinos de la localidad.

En algunas partidas sacramentales anteriores al siglo XVII, es fácil observar una diferencia importante entre la información relativa al hombre y a la mujer, omitiéndose en muchos casos los apellidos y la filiación de esta.

La siguiente “Guía para la mujer perfecta” publicada en España durante la dictadura franquista basta para ilustrar la mentalidad machista que imperaba en la sociedad. Y hablamos de hace unas pocas décadas, así que podemos imaginar la situación hace varios siglos.

machismo Machismo - La mujer en la cocina Machismo - Belleza Machismo - La obligación de la mujer es distraer al marido Machismo - Limpieza de la casa Machismo - Preparación del hogar Machismo - Cuidado de los niños Machismo - Silencio Machismo - Felicidad Machismo - Los problemas del hombre son más importantes Machismo - No te quejes si el marido no llega en toda la noche Machismo - Los problemas de la mujer no tienen importancia Machismo - Comodidad del marido Machismo - Lugar de la mujer

 

Coméntalo si te has encontrado con más diferencias entre hombres y mujeres

Genealogía e Internet. ¿Es fiable toda la información?

Desde hace algunos años la genealogía se está convirtiendo en una de las aficiones con más auge, incrementándose año tras año las personas que se interesan por conocer los detalles de su historia familiar.

Sin duda alguna Internet ha contribuido a este crecimiento. ¿Quién no ha tenido alguna vez la curiosidad de teclear su apellido en un buscador?

Son tantísimas las informaciones que la red alberga que conviene distinguir entre aquellas que son generales, las que se refieren a nuestros propios antepasados y las que directamente son falsas.

Veamos los tipos de páginas web donde encontraremos información genealógica:

Páginas de apellidos

Es fácil encontrar al hacer una búsqueda en Google alguna página donde se explica con detalle un supuesto origen de nuestro apellido, incluso citando un personaje noble del que, al parecer, descienden todas las personas con ese apellido.

Bueno, pues sentimos desanimar al lector, pero este tipo de informaciones suelen ser falsas, ya que no es posible afirmar que un apellido tuvo origen en una sola persona, ni mucho menos que esta sea el antepasado común de todas las que lo llevan actualmente.

En el mejor de los casos, se podría decir (y eso es de difícil demostración) que este personaje es el más antiguo del que se tiene constancia escrita como portador del apellido, lo que no significa que fuera el único en su tiempo.

Wikipedia

Es posible que tengamos entre nuestra ascendencia algún personaje que destacó en su época por su profesión, nobleza o cualquier otra circunstancia, hasta el punto que se pueda encontrar información sobre él en libros, artículos y ¿cómo no? En la Wikipedia.

Wikipedia

La Wikipedia es una enciclopedia libre y editada de modo colaborativo, es decir, cualquier persona puede redactar textos y corregir los de otros. En lo que respecta a la información de interés biográfico, o estrictamente genealógico, las entradas de la wikipedia se han convertido en compendios de otros textos publicados en Internet, lo que no hace sino multiplicar el número de veces que se cita una información, sea esta verídica o no.

En Abueling.com tenemos varias experiencias en la búsqueda de documentos personales relativos a personajes históricos en las que lamentablemente, algunos datos como fechas y lugares de nacimiento o defunción recogidas en la wikipedia son erróneas.

Obviamente, debemos entender que la wikipedia teóricamente resume las mejores informaciones sobre un determinado tema disponibles en la red, sin embargo no debemos perder de vista la regla número uno en cualquier investigación genealógica:

Toda información debe estar soportada por un documento que la acredite. La lectura de ese documento debe ser el objetivo final de cualquier genealogista que se precie.

Redes sociales genealógicas

Se trata de plataformas muy intuitivas que posibilitan -en principio gratuitamente- introducir los datos del árbol genealógico para ir completándolo a medida que se consigue más información e incluso enlazarlo con los de otras personas.

Estos programas disponen de buscadores para la localización de antepasados, pudiendo filtrar los resultados por nombre, apellidos, fechas y lugares.

My Heritage - Red social genealógica

La gran difusión de estas redes sociales, sobretodo en el mercado anglosajón, puede convertirse a la vez en un problema a la hora de distinguir entre un antepasado real encontrado en los resultados de búsqueda y una persona que nada tiene que ver con nuestra familia, sino que simplemente coincide en nombre y apellido.

Ante esta disyuntiva, se hace necesario también contactar con la persona que publicó esa información para poder conocer los detalles del ancestro en cuestión y poder evaluar el tema correctamente.

Páginas web personales

Una de las satisfacciones que brinda la genealogía es la posibilidad de compartir la información con otras personas.

Linaje Contreras

En ese sentido son muchos los aficionados que publican en Internet el resultado de sus pesquisas, como un modo de ayudar a otros y ¿por qué no? De contactar con posibles parientes a los que no se conoce.

A priori no podemos saber hasta qué punto la información mostrada en estas webs es verídica, pero siempre podemos ponernos en contacto con el autor para conocer sus fuentes e incluso solicitarle copias de los documentos si realmente existen antepasados en común.

Como ejemplo de fuente fiable, la página web del Linaje Contreras ofrece información seria y bien contrastada documentalmente acerca de dicha familia.

Páginas web de archivos

Numerosos archivos tanto civiles como eclesiásticos permiten en su página web buscar por nombre y apellido documentos conservados en sus fondos.

Portal de archivos españoles

Algunos incluso muestran una imagen digitalizada del documento correspondiente que se puede descargar gratuitamente. Otros muestran un extracto de la información contenida en el documento y ofrecen la opción de solicitar una copia.

El Portal de Archivos Españoles (PARES) es un buen ejemplo de este tipo de páginas totalmente recomendable.Por supuesto, esta fuente es absolutamente fiable puesto que estamos consultando los documentos, fuente primaria de información.

Documentos con información para el árbol genealógico

 ¿Dónde busco datos para mi genealogía? 

Son innumerables los tipos de documentos que pueden contener información útil referente a la historia familiar (en realidad es posible deducir algo de casi cualquier papel que contenga un nombre escrito ), por ello nos centraremos en los más habituales.

La mayoría de las fuentes documentales son comunes a cualquier zona geográfica, no obstante este artículo se ha escrito pensando en las investigaciones genealógicas realizadas en España. Conviene por tanto tener en cuenta que parte de la información puede no corresponder al país de origen de sus antepasados.

Actas del Registro Civil

El Registro Civil se creó en España en el año 1871 con el objeto de dejar constancia escrita de los nacimientos, matrimonios y defunciones, sin tener que recurrir a la Iglesia Católica, encargada hasta ese momento de dicha tarea. Aunque en algunas localidades no se inició hasta unos pocos años más tarde de la nueva ley, en ciertas grandes ciudades españolas existe un registro civil municipal desde varias décadas antes, promovido por los respectivos ayuntamientos.

La nueva ley sirvió también para regularizar el uso de apellidos, convirtiendo en norma la costumbre ya habitual en casi toda España de poner al recién nacido el apellido paterno como primero y el materno como segundo (en ciertas regiones esto no siempre fue así, lo que puede provocar algún dolor de cabeza a más de un genealogista).

Cada uno de los 8.116 municipios españoles existentes en el año 2012 cuenta con su propio Registro Civil, que conserva, salvo destrucción de sus archivos (debido a inundaciones, incendios, robos…) los siguientes documentos de interés.

Es importante recordar que debemos obtener copias literales (no extractadas) de los documentos del Registro Civil, es decir, transcripciones completas o fotocopias, para conseguir la totalidad de los datos que aparecen en la inscripción original. A continuación enumeramos los datos que constan generalmente en cada tipo de documento.

Acta de Matrimonio

Actas de Nacimiento

  • Nombre (o nombres), apellidos y sexo del recién nacido.
  • Lugar, fecha y hora del alumbramiento. (Atención: No confundir con la fecha de la inscripción en el Registro)
  • Nombre y apellidos de los padres, lugar de nacimiento y/o vecindad, profesión y estado civil.
  • Nombre y apellidos de los abuelos paternos y maternos, lugar de nacimiento y/o vecindad y estado civil.

Actas de Matrimonio

  • Nombre y apellidos de los contrayentes.
  • Lugar, fecha de nacimiento (o su edad), profesión y estado civil de los contrayentes.
  • Lugar, fecha y hora del casamiento. (Atención: No confundir con la fecha de la inscripción en el Registro)
  • Nombre y apellidos de los padres, lugar de nacimiento y/o vecindad y estado civil.
  • Nombre y apellidos de los abuelos paternos y maternos, lugar de nacimiento y/o vecindad y estado civil. (esta información aparece registrada en muy pocas ocasiones)

Actas de Defunción

  • Nombre y apellidos del difunto.
  • Lugar, fecha de nacimiento (o su edad), profesión y estado civil del difunto.
  • Lugar, fecha y hora de la defunción.
  • Nombres de los padres
  • Nombre de los hijos que deja
  • En ocasiones, el lugar de enterramiento y la causa de la muerte.

 Registros eclesiásticos

Aunque algunos párrocos ya lo venían haciendo desde unas décadas atrás, la Iglesia católica, tras la celebración del Concilio de Trento en el año 1563 (cuyas disposiciones promulgó en España Felipe II el 12 de julio de 1564, ordenó la obligatoriedad de llevar registros de la administración de los distintos sacramentos, es decir, los bautismos, matrimonios y defunciones que se producían en sus respectivas parroquias.

Hoy día se conserva un gran número de esos libros que contienen una valiosísima información genealógica.

Algunos de estos libros se conservan aún en las mismas parroquias y otros (mayoritariamente los de más de un siglo de antigüedad) han sido trasladados al Archivo Histórico de la Diócesis correspondiente.

Podemos encontrar los siguientes documentos:

Partidas de Bautismo

  • Nombre (o nombres), apellidos y sexo del bautizado.
  • Acta de BautismoParroquia y Fecha del bautismo (en ocasiones la fecha del nacimiento, si es distinta)
  • Si se trata de un hijo legítimo (cuando existe matrimonio entre los padres) o natural.
  • Nombre y apellidos de los padres, lugar de nacimiento y/o vecindad, profesión y estado civil.
  • Nombre y apellidos de los abuelos paternos y maternos, lugar de nacimiento y/o vecindad y estado civil.
  • Nombre y apellidos de los padrinos.

Partidas de Matrimonio

  • Nombre y apellidos de los contrayentes.
  • Lugar de nacimiento, edad y estado civil de los contrayentes.
  • Parroquia y fecha del casamiento.
  • Fechas de las proclamas
  • Existencia o no de impedimentos, y citación de la dispensa correspondiente en caso afirmativo
  • Nombre y apellidos de los padres, lugar de nacimiento y/o vecindad y estado civil.
  • Testigos
  • Si existe algún grado de parentesco entre los novios, citando la correspondiente licencia obtenida del Obispo correspondiente.

Expedientes Matrimoniales

Estos documentos complementan la información contenida en la propia partida de matrimonio. Son habituales en los casos en los que uno o ambos contrayentes fueran originarios de una parroquia distinta a la que se celebraba el casamiento o bien cuando concurrían circunstancias especiales (minoría de edad, consanguinidad, necesidad de dispensa, legitimación de hijos anteriores, escándalo, etc…)

  • Nombre y apellidos de los contrayentes.
  • Partidas de bautismo de los contrayentes
  • Testimonios de terceras personas
  • Resolución aprobatoria del matrimonio

Partidas de Defunción

  • Nombre y apellidos del difunto.
  • Lugar de nacimiento, edad y estado civil del difunto.
  • Fecha de la defunción.
  • En ocasiones, la causa de la muerte y si ha hecho o no testamento.

Padrones y Censos de población

En algunas localidades pueden encontrarse listados de habitantes, habitualmente ordenados por calles y representan un buen recurso en casos en que se ha destruido la documentación del Registro Civil y/o la de la Iglesia. También son útiles para estudiar los movimientos geográficos de la familia.

Para cada casa se consignaban las personas que vivían allí en una fecha concreta. Obviamente cuanto más antiguos, menor es la cantidad de información que aparece, pero en los más exhaustivos constan datos como:

  • Nombre y apellidos del cabeza de familia.
  • Padrón de habitantesNombre y apellidos del resto de habitantes del domicilio.
  • Parentesco con el cabeza de familia.
  • Lugar y fecha de nacimiento (o edad).
  • Estado civil.
  • Profesión.
  • Sabe o no leer y escribir.
  • Tiempo de residencia en esa población.
  • Salario.

Expedientes militares

Los archivos militares guardan información relativa al paso de las personas por el ejército ya sea por reclutamiento obligatorio o dedicación profesional; obviamente esta información es más completa cuanto mayor es el rango alcanzado por el antepasado. Podemos encontrar, además de la hoja de servicios propia de la actividad militar con sus promociones, partidas de bautismo, matrimonio, etc.

El historial militar ofrece información variada que permite reconstruir la vida de la persona y contrastarla con el resto de documentos encontrados. Se hace especialmente interesante en casos de gran movilidad geográfica por los diferentes destinos en los que prestara servicios la persona.

Expedientes profesionales o de empresa

Si nuestro antepasado tenía una actividad profesional propia posiblemente estuviera agremiado o perteneciera al colegio profesional correspondiente. Igualmente si trabajaba por cuenta ajena es probable que se pueda conserve alguna información acerca de él en los archivos de las compañías públicas o privadas donde trabajara.

Expedientes académicos

Expediente Académico

Escuelas y universidades han generado multitud de expedientes con

información personal de los alumnos (entre otros datos: lugar y fecha de nacimiento, filiación, domicilio, estudios cursados…)

Algunos de estas instituciones conservan dicha documentación y está disponible para su consulta bien en sus propios archivos o bien en los archivos municipales, provinciales o estatales donde se encuentren depositados.

Escrituras o Protocolos notariales

La documentación producida por los notarios considerada histórica (con una antigüedad superior a los 100 años) se conserva habitualmente en los Archivos Provinciales. Suele proporcionar información interesantísima para conocer los parentescos entre los miembros de la familia, sus costumbres, propiedades, posición social, etc. Entre los documentos más habituales con utilidad para las investigaciones genealógicas encontramos los siguientes:

  • Testamentos
  • Compra-ventas
  • Capítulos matrimoniales
  • Expedientes de Limpieza de sangre
  • Actas de cofradías

Publicaciones en prensa

Algunos periódicos tienen accesible una base de datos con el contenido de todos sus ejemplares diarios.

Artículo prensa histórica

En esas hemerotecas podemos encontrar artículos referentes a aquellos antepasados que destacaran en sus respectivos campos profesionales, que tuvieran una cierta posición social o bien que fueran protagonistas de algún suceso digno de aparecer en la prensa local o nacional.

Es típico poder hallar esquelas o recordatorios de fallecimientos publicados por la familia. Incluso actualmente es posible acceder online a esta información gracias a los buscadores de Internet.
Posiblemente la persona que buscamos aparezca referenciada en algún ejemplar de alguna publicación o revista antigua especializada en su campo profesional.

Registros de inmigración

Una de las motivaciones que llevan a algunas personas a iniciar su investigación genealógica es la curiosidad por saber detalles de la vida de sus antepasados llegados desde otro país. Pues bien, existen en algunos casos los llamados registros de inmigrantes, donde se anotaban los datos personales de la persona recién llegada.
Estos documentos pueden aclarar algunos enigmas como la localidad de nacimiento en el país de origen o su edad y la fecha en la que llegó al país.

Listados de pasajeros

Siendo el transporte marítimo el único medio existente para las personas que emigraban al continente americano hasta mediados del siglo XX, existen listados de las personas que viajaban en cada barco. Es variada la cantidad de información que aparece en cada caso, pero sin duda se trata se un descubrimiento muy emotivo, puesto que traslada al genealogista al momento en que sus antepasados emprendieron un viaje que cambiaría su vida y la de sus descendientes.

Listados de quintas

La obligatoriedad del servicio militar hacía necesario contar con un registro de los varones que vivían en un cada pueblo o ciudad en edad de ser llamados a filas. También se reflejaban los casos en los que el mozo alegaba algún tipo de enfermedad o la necesidad de su salario para el sustento de la familia con el propósito se quedar exento de su obligación.

Cabe citar que el pago de determinada cantidad de dinero también eximía de la obligación de ingresar en el ejército. La no disponibilidad de ese dinero fue también el motivo por el que muchos jóvenes españoles emigraron a América.

 

Por favor, si encuentras interesante este artículo, compártelo con tus contactos. Muchas gracias !!!

¿Hasta dónde se puede llegar en un estudio de antepasados?

¿Hasta dónde se puede llegar? Esta es la típica pregunta que todo el mundo hace y como casi siempre la respuesta es “Depende….”.

¿De qué? Pues básicamente de la documentación que se conserve relativa a tus antepasados.

Algunas personas se maravillan cuando leen la historia de alguien que dice ser descendiente del mismísimo Cid Campeador o de cualquier otro mítico personaje medieval.

Sin entrar a valorar la veracidad de estos casos – que de todo hay – lo cierto es que la mayoría de nosotros descendemos de lo que podríamos llamar “el pueblo llano” pero no por ello nuestros antepasados dejan de merecer un lugar en la historia o como mínimo, el homenaje que sus descendientes les debemos por el simple hecho de habernos permitido existir.

Todo el mundo puede tener su árbol genealógicoHistoria Familiar

Ya sea que nuestros ancestros fueran campesinos o nobles acaudalados tenían una cosa en común: la religión, y precisamente fue la Iglesia Católica el estamento encargado durante siglos de llevar un registro de los hechos vitales de la población, como son los nacimientos (que se desprenden de los bautismos), los matrimonios y las defunciones, antes de que esa función pasase a desarrollarla el estado.

Aunque algunos párrocos ya lo hacían desde años atrás y otros no comenzaron hasta un tiempo después, fue a partir del Concilio de Trento el Concilio de Trento (1545-1563) cuando la Iglesia estableció la obligación de registro de libros sacramentales en todas las parroquias.

Hay que recordar en este punto que los Registros Civiles no comenzaron a funcionar en España hasta Ley que promulgó su creación en el año 1871.

Así que en principio, podríamos establecer que en la mayoría de los casos es factible el rastreo de nuestro árbol genealógico hasta mediados del siglo XVI, fuera cual fuera la posición social de los antepasados.

Ahora bien, no todo son buenas noticias.

Destrucción de archivos parroquiales

La destrucción de archivos también determina hasta donde se puede llegar en la búsqueda de antepasados

La realidad es que en la práctica no todas las parroquias conservan documentación tan antigua debido a diversos motivos. La principal causa de destrucción de los libros de actas en España es la Guerra Civil (1936-1939), pero también desaparecieron libros en otros conflictos bélicos, incendios, inundaciones, robos, etc…

La suerte que tengamos en nuestro estudio de antepasados en lo que se refiere a los lugares que habitaron nuestros ascendientes determinará también hasta dónde se puede llegar en el tiempo.

No obstante existen otros factores que pueden dificultar la reconstrucción de la historia familiar, aún existiendo documentación suficientemente antigua.

Hijos naturales, ilegítimos o expósitos

Las circunstancias propias de la filiación del ancestro, por ejemplo en el caso de personas nacidas sin existir vínculo matrimonial entre sus padres, dificultarán también el rastreo del linaje. En estos casos, a no ser que el padre biológico haya reconocido a la criatura como propia, la rama paterna quedará cortada en la investigación genealógica, puesto que ningún documento citará al padre ni a los abuelos paternos.

En el mismo sentido, un antepasado expósito, es decir, abandonado o cedido a un orfanato, iglesia, convento, etc… implicará una barrera insalvable para el árbol genealógico, salvo aquellos casos en los que se conserve algún tipo de escrito que identifique a sus padres y permita seguir avanzando en la genealogía familiar.

Otras vías para la búsqueda

Pero aunque además del Registro Civil, los registros parroquiales son el origen principal de información en cualquier estudio genealógico, tampoco la antigüedad de los libros sacramentales que se conserven marca inevitablemente el límite, ya que es posible que existan documentos más antiguos que abran otra vía de investigación.

Afortunadamente existen muchas otras fuentes de información válidas para la indagación genealógica, entre las que podemos citar las siguientes:

Fuentes de información genealógica

–          Padrones y censos de población

–          Escrituras y protocolos notariales

–          Expedientes académicos

–          Expedientes militares

–          Expedientes profesionales

–          Registros de inmigración

–          Listas de pasajeros

–          Libros de cofradías religiosas

–          Listados de quintas

–          Documentación judicial

–          Prensa histórica

La antigüedad de estos documentos dependerá del caso concreto y obviamente no todas estas fuentes estarán disponibles o serán útiles en todos los casos, pero conviene tenerlas en cuenta sobre todo cuando haya que buscar una vía de investigación alternativa a los libros eclesiásticos o si se desea complementar la información extraída de estos.

 

 ¿Hasta donde has llegado en tu árbol genealógico? Coméntalo …

 

Los 7 errores más importantes en Genealogía

1. Despreciar la información familiar

Antes incluso de empezar a recopilar documentos relativos a los familiares conocidos, es interesante “entrevistar” a todas aquellas personas cercanas que puedan dar información de la familia. Es recomendable incluso preguntar a los parientes por separado para no influenciar en las respuestas y poder contrastar los datos (no siempre coinciden).
Además, conviene hacerlo cuanto antes con los mayores de la familia, nunca sabemos si mañana conservarán la memoria ni siquiera si seguirán estando con nosotros. Es importante anotar cualquier información ya que puede ser útil durante nuestro estudio genealógico.

Algunos de estos familiares incluso podrán aportar documentos u objetos interesantes (cartas, postales, fotografías, testamentos, escrituras de propiedad, etc)

 

2. Aferrarte a la información oral

Como hemos dicho anteriormente, la información transmitida oralmente en la familia puede ser muy valiosa, ahora bien, no debemos aferrarnos ciegamente a ella, sino que debemos tomarla como pistas y contrastarla con los datos documentados. En la mayoría de los casos coincidirán, pero no siempre es así y al fin y al cabo estas pequeñas (o grandes) sorpresas representan uno de los alicientes para comenzar a estudiar nuestras raíces.

Conviene, por tanto, ser algo escépticos, como mínimo hasta disponer de algún documento que otorgue validez a la información aportada oralmente (y si es posible más de uno, mejor).

 

3. Transcripción errónea de documentos

Transcripción de documentos
Transcripción de documentos

Hasta que no se tiene una cierta experiencia leyendo manuscritos antiguos, es increíblemente fácil cometer errores a la hora de transcribir un texto, confundiendo una letra por otra, o incluso palabras enteras.

Obviamente este hecho nos puede llevar a equivocarnos en nombres, apellidos, fechas o lugares, pero más allá de la inexactitud de un dato concreto, el verdadero problema nos lo encontraremos a la hora de querer profundizar a la siguiente generación en la investigación genealógica, ya que quizás estaremos buscando un apellido que no existió en realidad, en una fecha equivocada o en un lugar erróneo.

 

4. Cálculos incorrectos de fechas

A menudo podemos encontrar en algunos documentos la edad con la que contaban en ese momento las personas que allí aparecen. Lo que en principio supone una buena noticia puede darnos muchos quebraderos de cabeza si tomamos esa información como algo cierto al cien por cien.

Hay que tener en cuenta varios factores, como la persona quien hace la declaración, por ejemplo: un padre inscribe a su hijo en el Registro Civil y en ese momento declara su propia edad y la de su esposa, se supone en este caso que conoce bien ambas. En cambio, si la declaración la efectúa un vecino, primo, etc., las edades que aparecen en el documento pierden toda fiabilidad, puesto que muy posiblemente no las conoce con exactitud.

Igualmente, en el caso de las defunciones, en multitud de ocasiones la familia no sabe ciertamente la fecha de nacimiento ni por tanto, la edad exacta del fallecido.

Además hay que tener mucho cuidado con el cálculo de la fecha de nacimiento a partir de la edad que aparezca en una partida.

 

5. El Documento Nacional de Identidad

Antiguo DNI en España
Errores en el DNI antiguo

Al contrario de lo que mucha gente piensa, la fecha de nacimiento que aparece en el DNI no siempre es verídica. Aunque hoy día pueda parecer algo inverosímil, en los primeros años de funcionamiento del carnet de identidad en España no se exigía para su obtención ningún documento acreditativo del nacimiento.

De esta forma, no es demasiado extraño encontrar discordancias entre la fecha de nacimiento que aparece en un DNI antiguo y la que consta en el acta de nacimiento del Registro Civil.
Éste último es el documento que realmente prevalece en cuanto a las circunstancias del nacimiento.

Además, por lógica es mucho más difícil que se cometa un error en la fecha cuando esta hacer referencia al mismo día o unos días antes que al cabo de unos años.

 

6. Los cambios idiomáticos

Es posible que en algún documento se cite un lugar que no aparece actualmente en los mapas (no, Google no lo sabe todo). Tras asegurarnos de que estamos trascribiendo el nombre del lugar correctamente deberíamos pensar que es posible que en la zona se hable más de un idioma y que el nombre oficial en la actualidad sea otro.

En España este es un problema muy común en las zonas donde se habla gallego, euskera o catalán/valenciano. Posiblemente en su día se realizó la inscripción de manera literal sin conocimiento del idioma y por tanto no se escribió correctamente.

 

Mapa antiguo
Mapa antiguo

7. La división territorial

Además de los posibles cambios de nombre de lugar debido a los diferentes idiomas, podemos encontrarnos en algún caso que un determinado pueblo haya desaparecido, haya cambiado su nombre oficial o haya sido absorbido por otra localidad mayor.

También debemos contemplar la posibilidad de que exista más de un pueblo con un determinado nombre.

Como ejemplo, en España existen nada menos que 130 poblaciones llamadas Villanueva, a las que deberíamos sumar otras 24 con el mismo nombre en su versión gallega, catalana y valenciana: Vilanova.

Es necesario tener en cuenta todas estas particularidades antes de lanzarnos a buscar en un determinado sitio si no queremos dedicar un tiempo infructuoso. Existen mapas y diccionarios geográficos antiguos que nos pueden ayudar en esa tarea.

 

Deseamos que encuentres esta información interesante. Compártela en tu red social si es así, muchas gracias.

Nacionalidad Española para los Sefardíes

Como un intento de reparar la grave injusticia cometida con sus antepasados en 1492, los sefardíes (descendientes de los judíos que vivían en la península ibérica hasta su expulsión por los Reyes Católicos) tienen actualmente la posibilidad de solicitar la nacionalidad española mediante carta de naturaleza tras dos años de residencia en territorio español.

Cabe tener en cuenta que la concesión de nacionalidad por carta de naturaleza es una facultad discrecional del Consejo de Ministros. Por este motivo en la actualidad corresponde al Consejo de Ministros determinar si en cada solicitud individual concurren o no las circunstancias favorables para resolver positivamente sobre su concesión.

Nacionalidad española para sefardíes

Con la Disposición Adicional novena de la Reforma de la ley del Registro Civil que prepara el Gobierno se pretende facilitar el acceso a la nacionalidad, concediéndola automáticamente a las personas que justifiquen su descendencia de los judíos que fueron expulsados de España en 1492.

Además no será necesaria su residencia legal en España y se les permitirá mantener la doble nacionalidad, de modo que podrán conservar la de su país de nacimiento, como ya se viene haciendo con los ciudadanos iberoamericanos, filipinos, guineanos y andorranos.

¿Qué novedades traerá la nueva ley?

Falta aún concretar los requisitos para acreditar la condición de sefardí, pero está claro que habrá que valorar la genealogía, apellidos y la vinculación con la cultura española del solicitante, así como su idioma y costumbres.

El procedimiento a seguir para la solicitud se deberá determinar en cualquier caso mediante Real Decreto aprobado por el Consejo de Ministros.

Conseguir la lacionalidad española

Según los datos aportados por el ministro de justicia Alberto Ruiz-Gallardón, existen unas 250.000 personas que hablan el judeoespañol.

El conocimiento de esta lengua será probablemente una de las pruebas que se solicitarán para demostrar la condición de sefardí, así como la pertenencia del interesado a la religión judía sefardita y otros medios probatorios, como la existencia de su familia en las listas de familias sefardíes protegidas por España o el certificado de la Federación de Comunidades Judías.

Otro documento justificativo podría ser el que certifique la descendencia directa o colateral de una persona que haya gozado de la protección española bajo el régimen de capitulaciones.

Plazo de presentación de solicitudes

En principio, una vez entre en vigor la nueva ley, se abrirá un plazo de dos años prorrogable hasta un límite de un año más para que todos los serfardíes que lo soliciten puedan formalizar la solicitud.

Tras la obtención de la nacionalidad española, los solicitantes, sus cónyuges y descendientes podrán inscribirse como españoles de pleno derecho en el registro civil, previa jura o promesa de fidelidad a la Constitución y a las leyes.

¿Cómo puedo saber si tengo antepasados judíos para acceder a la nacionalidad española?

Cómo numerar a los antepasados

Numeración de antepasados directos

Cuando progresamos algunas generaciones en el transcurso de un estudio genealógico se hace necesario un método para numerar a los antepasados. Esto permite ubicarlos fácilmente en el esquema familiar y clasificar de un modo ordenado la información recopilada, así como la documentación relativa a cada uno de ellos.

El sistema más extendido para las genealogías de antepasados directos por todas las ramas es el llamado Sistema SOSA-STRADONITZ, creado por Jerónimo De Sosa en 1676 y revisado por Sthepan Kekulé von Stradonitz en el año 1898.

Este método consiste en asignar el número uno a la persona principal del estudio, al padre se le asigna el doble y a la madre el doble más uno. El cálculo se repite en cada generación de modo que en las primeras generaciones tenemos:

Arbol genealogico de antepasados
Ejemplo de Árbol Genealógico de 7 Generaciones
Disponible como Lámina para Rellenar

1 – Persona Principal

2 – Padre

3 – Madre

4 – Abuelo Paterno

5 – Abuela Paterna

6 – Abuelo Materno

7 – Abuela Materna

8 – Bisabuelo Paterno-Paterno

9 – Bisabuela Paterno-Paterna

10 – Bisabuelo Paterno-Materno

11 – Bisabuela Paterno-Materna

12 – Bisabuelo Materno-Paterno

13 – Bisabuela Materno-Paterna

14 – Bisabuelo Materno-Materno

15 – Bisabuela Materno-Materna

El cálculo es sencillo, el padre de cualquier persona es el número del hijo multiplicado por 2 y su madre, el número de su padre más uno.

De este modo, al ascendiente siempre varón le corresponde un número par y a la mujer un número impar, independientemente de la generación en la que se encuentre, excepto si se trata de la Persona Principal en cuyo caso siempre le corresponderá el número 1.

Vídeos cedidos por Ursicino Carrascal

Numeración de antepasados laterales

Obviamente el método SOSA-STRADONITZ tiene en cuenta solamente a la ascendencia directa, pero no a la colateral, es decir, a los hermanos (tíos, tíos-abuelos, etc.) de los ascendientes. Para la identificación de estos antepasados existe una ampliación del sistema consistente en añadir al número del antepasados directo el número de orden de nacimiento del hermano que se quiere numerar, separando ambas cifras por un guión o bien el carácter H (inicial de Hermano).

Este sistema no distingue entre hombres y mujeres. Por ejemplo, asignaríamos:

– 4H1 al hermano/a del abuelo paterno (4), nacido/a como primer/a hijo/a de sus padres.
– 4H2 al hermano/a del abuelo paterno (4), nacido/a como segundo/a hijo/a de sus padres.
– 4H3 al hermano/a del abuelo paterno (4), nacido/a como tercer/a hijo/a de sus padres.

¿Conocías este sistema de numeración? Coméntanos lo que quieras. ¡Gracias!

¿Es correcta la información que tengo?

Durante un estudio genealógico aparecen muchas veces dudas acerca de la veracidad de un determinado dato. Una fecha, un lugar, un nombre o apellido, etc… son informaciones muy importantes cuando hablamos de la historia familiar y debemos ser muy cuidadosos antes de validarlas.

Las prisas para armar el árbol genealógico lo más rápidamente posible tampoco ayudan a tomar las mejores decisiones.

Por ejemplo, tendemos a creer firmemente en la exactitud de datos que nos han llegado por boca de los mayores de la familia o que se han transmitido oralmente durante varias generaciones. Tanto es así que se nos hace difícil aceptar que esa información no era cierta cuando lo confirmamos con un documento.

Por otra parte, los que tenemos alguna experiencia en genealogía sabemos que en demasiadas ocasiones los documentos contienen errores; seguramente algunas veces estos pasaran inadvertidos puesto que tras el tiempo transcurrido ya no hay forma de descubrir realmente cuales fueron las circunstancias del hecho, pero eso no es excusa para no poner todos los medios a nuestro alcance con el objetivo de detectar cualquier dato erróneo.

¿Cómo averiguar si la información es correcta?

El árbol genealógico familiar es demasiado valioso como para no prestar importancia a la exactitud de cada uno de los datos. Estas son algunas de las preguntas que habría que hacerse ante cualquier dato genealógico dudoso:

– ¿Te lo han contado o lo tienes documentado?

– ¿Crees que la fuente de información es fiable?

– ¿Está sacada de un documento original?

– ¿Está bien transcrita la información?

– ¿La puedes contrastar con algún otro documento?

La siguiente infografía te ayudará a determinar si la información que tienes es correcta, y a seguir los pasos correctos para encontrarla si no lo es. Esperamos que te sirva.¿Es correcta esta información genealógica?

¿Te parece útil este gráfico? Por favor compártelo. ¡Muchas gracias!

Cómo conservar los documentos antiguos

Cajones, carpetas, cajas… en la mayoría de casas se recopilan una gran cantidad de papeles, fotografías antiguas, libros, etc. con un gran valor histórico y sobretodo sentimental, ¿pero sabemos realmente cómo conservar los documentos antiguos?

cómo conservar los documentos antiguos

Algunos de ellos pueden haber pasado de generación en generación, haber sido hallados de forma inesperada o haber costado mucho esfuerzo conseguirlos. Por ello es una lástima que con el paso del tiempo y por una mala conservación podamos perderlos para siempre. Además, cada día que pasa aumenta su valor histórico.

Cuando se trate de algún documento que se necesite manipular o consultar a menudo y temas por su estado, una de las formas más prácticas y sencilla de preservarlo es tomar una fotografía o mejor aún, escanearlo. De esta forma, el original puede ser archivado y la imagen digital te permitirá acceder a él cuantas veces sean necesarias, incluso modificarla o retocarla para permitir un mejor estudio.

Pero además, lo ideal es protegerlos lo mejor posible.

Algunos consejos para proteger tus documentos:

–          El papel es enemigo del calor, la humedad y la luz, por tanto es aconsejable protegerlo de la luz solar y la luz artificial muy fuerte.

–          La temperatura de la estancia debería estar entre los 18 y 20 ºC.

–          Evita guardar documentos en sótanos, garajes o altillos, ya que por lo general están mal ventilados y no disponen de las condiciones de conservación necesarias.

–          Intenta mejorar la ventilación del lugar donde estén guardados y evita el polvo.

–          La humedad ideal para que se conserven lo mejor posible es entre el 30 y 50%

–          Para manipularlos, usa guantes de látex y así evitarás que la grasa de los dedos pase al papel.

–          No plastifiques los documentos porque se estropean.

–          No utilices plástico PVC (policrovinilo).

–          No utilices clips ni grapas, ya que se oxidan con el tiempo.

–          No utilices gomas elásticas, podrían secarse y adherirse al papel, siendo muy difícil limpiarlo. Lo mismo es válido también para el adhesivo transparente (cinta celo)

–          Si deseas protegerlos por más tiempo, puedes guardarlos con cartones y papeles libres de ácido (son fáciles de encontrar en papelerías…)

–          Si deseas utilizar cubiertas plásticas, utiliza las de poliéster, polipropileno o polietileno, los protegerán y alargarás la vida de tus documentos.

¿Y tú, cómo lo haces para conservar los papeles importantes?

Edad y fecha de nacimiento

En genealogía, una de las tareas más usuales es la búsqueda de partidas de nacimiento o bautismo de los antepasados, en ocasiones es conocida la fecha del hecho, pero en la mayoría de ellas no es así.

Cuando no se sabe la fecha de nacimiento es importante concretar un rango lo más estrecho posible para la búsqueda, eso nos ahorrará mucho tiempo y facilitará el éxito de la investigación genealógica.

calendario

Como norma general, no nos equivocaremos demasiado si tomamos el año de nacimiento de una persona y calculamos el de su padre entre 30 y 40 años antes, y el de su madre entre 25 y 35 años antes. De esta manera tendremos un rango de 10 años en el cual buscar, que podremos ampliar en el caso que no aparezca la partida que buscamos.

Ayudará también al cálculo tener en cuenta si la persona era la mayor o la pequeña de los hijos del matrimonio, si conocemos ese dato.

En documentos relativamente recientes es fácil encontrar las edades de los padres en actas de nacimiento o bautismo, y las de los contrayentes en actas de matrimonio.

Si aparecen las edades, y suponiendo que sean ciertas (por desgracia la experiencia confirma que no siempre es así) podremos concretar mucho más la fecha aproximada del nacimiento, reduciéndolo a un período de doce meses.

certificado_nacimiento_espana¡Mucho cuidado en este punto, doce meses no significan un año natural!

Lo primero que se nos pasa por la cabeza es restar al año en el que se redactó el documento, la edad declarada.

Por ejemplo, si en un acta de matrimonio con fecha 14 de Marzo de 1934 leemos que uno de los contrayentes tenía 26 años, la mayoría de personas diría que está claro que esta persona nació en 1908.

Eso es un error. Es necesario tener en cuenta la fecha completa, ya que no sabemos si en el momento de la boda estaba a punto de cumplir años o los había cumplido recientemente.

Así, en función del día y el mes podremos determinar entre que dos fechas pudo haber nacido y si lo deseamos, calcular una fecha aproximada teniendo en cuenta la media (cuando tengas ya el documento probatorio, te sorprenderá hasta que punto este cálculo de posibilidades concuerda con la realidad).

Básicamente, se trata de restar a la fecha del documento, la edad declarada y a partir de ahí, establecer un rango que abarcará desde seis meses antes hasta seis meses después.

En el ejemplo anterior, siguiendo este cálculo comprobamos que esta persona pudo haber nacido entre marzo de 1907 y marzo de 1908, de modo que es muy probable que naciera en 1907 y no en 1908 como hubiéramos pensado en un principio.