Quiero saber el origen del apellido

Cuando alguien dice “me gustaría saber el origen de mi apellido”, ¿realmente ha pensado bien la pregunta? ¿Qué espera que le contesten?Origen medieval del apellido

¿El nombre del pueblo donde hace algunos siglos vivía alguien con su mismo apellido (o algún otro escrito más o menos igual…) ?

¿Quiere saber qué significa la palabra que ha dado lugar a su apellido, ya sea en su mismo idioma o en otro?

¿O quiere saber de qué famoso caballero medieval desciende?

Apellido y antepasados

En realidad, seguramente, y aunque sea más largo de explicar, lo que le gustaría sería conocer la historia de las personas que le han precedido transmitiendo la vida generación a generación llegando a sus bisabuelos, sus abuelos, sus padres y finalmente a él mismo.

Lugar de origen del apellido¿De qué sirve encontrar en Internet un presunto origen fabuloso del apellido cuando no se sabe siquiera donde nacieron o como se llamaban los bisabuelos?

En este punto encontramos la primera incoherencia; por muy obvio que sea, a menudo pasa desapercibido que, de los cientos o miles de antepasados directos que toda persona tiene, tan sólo un pequeño porcentaje pocas han llevado ese apellido que ahora tanto nos interesa.

La transmisión del apellido

¿Estamos seguros de que queremos darle tanta prevalencia a esa línea Apellido de madre solteragenealógica respecto al resto de antepasados, simplemente por ser la que ha transmitido el apellido por línea de varón?

Es importante saber que el apellido no se ha transmitido así en la totalidad de los casos, sino que es posible que alguno de los eslabones de la cadena transmisora del apellido fuera una madre soltera, o una esposa con mayor rango social que el que tenía su marido o incluso un expósito al que se le impuso un apellido biensonante o un esclavo que lo tomó de su amo.

Tenemos innumerables apellidos

ADN y árbol genealógicoSe supone que genéticamente llevamos aproximadamente la misma carga genética del padre que de la madre, y por tanto, nuestro ADN está compuesto en una cuarta parte por cada uno de nuestros abuelos y abuelas. Siguiendo ese razonamiento, parece claro que la naturaleza no da más importancia a la línea del apellido que a cualquier otra de las ramas de ascendientes.

¿Por qué entonces, cuando se habla del árbol genealógico, lo primero que viene a la cabeza a la mayoría de la gente es su primer apellido?

Homenaje a nuestros ancestros

Árbol genealógico de Antepasados

Sea como sea, el árbol genealógico de antepasados es mucho más que el origen del apellido, y aún en el caso que por alguna razón nos interese únicamente esa línea, démosle la importancia que se merecen a los antepasados que nos dieron la vida, aunque su mayor nobleza sea habernos transmitido la vida, y por supuesto, aunque no representen el origen último del apellido.

Los apellidos como arma social

En el periodo vacacional muchos nos dedicamos a la lectura de libros que estaban apilados en las estanterías de nuestras casas. Un volumen interesante es el de “Las élites en la época moderna: la monarquía española. Vol I, Nuevas perspectivas” (Universidad de Córdoba, 2009), que incita a la reflexión sobre unos aspectos muy concretos: el papel y el uso de la genealogía en las sociedades.

Las élites en la época modernaLa obra aborda la época moderna y los usos que se han dado de la genealogía según los objetivos de cada colectivo. En este periodo era habitual una utilización altruista del orden de los mismos. También se producían muchas modificaciones y si una persona tenía un nombre o sobrenombre de connotación árabe lo ideal era su exterminio y adquisición de otro cristiano. Una aniquilación con el fin de eliminar una fe considerada errónea, tanto en el sentido de su memoria como en el mantenimiento de ese pasado.

La genealogía ocupó un papel esencial y se convirtió tanto  en un arma para los poderosos –fundamentar su posición en el seno del estado- como en un instrumento para la gente más vulnerable porque permitía esconder los orígenes  no deseados: judaicos o extranjeros.

Los apellidos también podían ocultarse por otros motivos sociales como el ser un descendiente ilegítimo. En muchos casos se optaba por adoptar otros que consideran apartar las posibles consecuencias que podían tener al ser un/a bastardo/a. La renuncia a sus orígenes para poder llevar una mejor vida.

Así pues, en la historia los individuos/as han buscado el enriquecimiento y su mejora social a lo largo de las décadas. Puede observarse que los parentescos y linajes se han utilizado en muchos momentos como forma de supervivencia, mejora o mantenimiento de la vida. Por otra parte, también se ha utilizado por el poder como arma de exterminio de ideales, religiones u otras cuestiones asociadas al pensamiento. El cambio de nominalización se ha considerado en muchos casos como un factor que permitía modificar el carácter e integrar a los colectivos dentro de lo dominante.

Una tesitura que parece lejana a nuestra época, pero en ningún momento son cuestiones ajenas a nosotros. En muchos casos los apellidos nos otorgan un ascenso en el trabajo o la posibilidad de acceder a una plaza dentro de la institución pública.

Los seguidores de la saga Juego de Tronos, desde una perspectiva crítica, podrán advertir afinidades con nuestra actualidad. En ella vemos la presencia constante de casas, familias y linajes históricos que intentan acceder al dominio del trono. La corrupción, en muchos casos, habla de linajes y de familias que se entregan los triunfos en espacios que simulan grandes castillos de la serie de más éxito de la productora HBO.

Los apellidos no son un mero apunte para el desarrollo de la trama sino contenedores de ideas que prevalecen en la historia: tradición, poder, pensamiento, sabiduría y derechos.Genealogia en la serie Juego de tronos

El relato exitoso enaltece la importancia de los apellidos y de forma constante se habla sobre ellos. Uno se acostumbra a escuchar reiteradamente los blasones de cada familia, los animales que la representan y las ideas a las que están asociadas. Por tanto, sus orígenes son empleados como forma reivindicativa de lo que les pertenece por tradición o historia. También los sucesos del pasado hacen peligrar la vida de los personajes y eso muestra como nos puede condicionar nuestra vida de una forma positiva o negativa.

En las pantallas estamos viendo una historia que habita en el campo de la ficción y que parece hablar de cuestiones del pasado de la humanidad, pero son temas muy latentes entre nosotros. El uso de nuestros orígenes nos puede aportar mejoras sociales y beneficios en el desarrollo de nuestra vida, pero también complicarla. Así la sociedad actual sigue desarrollando algunos de esos dispositivos, de forma más velada, de ocultación de la identidad o adopción de otra ficticia con el mismo fin de adquisición de una situación de poder.

María J. Zapater Pérez

Los índices en los libros parroquiales

Cuando nos enfrentamos a la búsqueda de datos de nuestros antepasados, podemos tener una ayuda excelente si contamos con un índice para dichos libros. Algunos de los viejos libros sacramentales ya cuentan desde muy antiguo con estos índices con muy distintos formatos.

indice-nombres

Lo más habitual es encontrar índices por orden alfabético del nombre o bien del apellido. En el caso de libros de bautismo suele aparecer el nombre del bautizado y uno o dos apellidos, o incluso el nombre de sus padres, como pudiera ser por ejemplo: “Catalina García hija de José y Lucía González”, sobreentendiéndose que José se apellida García al igual que su hija, por lo que no se repite en el escrito su apellido.indice-apellidos

Si se trata de índices de libros de matrimonios el criterio habitual es el mismo orden alfabético, en este caso referido habitualmente en primer lugar al nombre del marido, y a continuación el de la esposa.

Para los libros de defunciones fundamentalmente sería la misma idea del de bautismos, si bien en el caso de niños puede que aparezca la expresión “un párvulo hijo de….” en lugar del nombre del niño.

Otra posibilidad es que el índice sea cronológico, apareciendo los nombres en el mismo orden que están en el libro al ser la fecha (de más antigua a más moderna) el criterio de ordenación. Este segundo tipo de índice puede resultar más incómodo que el anterior cuando desconocemos la fecha del hecho, pero al menos es más rápido que tener que ir pasando hoja por hoja todo el libro a la búsqueda de nuestro antepasado.

En la búsqueda en dichos índices será aconsejable fijarnos no sólo en el nombre sino también en los apellidos. En ocasiones no hay manera de que aparezca nuestro antepasado directo, y sin embargo nos tropezamos con otras personas que tienen los mismos apellidos, con lo que si coinciden los padres puede que nos proporcione datos de los abuelos, de forma que nos permiten avanzar una generación más.

Incluso es posible encontrar índices estructurados por linajes o familias. OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Evidentemente estos índices no son perfectos, y puede ocurrir que ese antepasado que no aparece en el índice sí que aparece en el libro, por lo que no podemos descartar si no está en el índice que haya habido un descuido. La recomendación, por tanto, sería revisar el libro hoja a hoja por si ha ocurrido un error de este tipo. Puede suceder incluso que la persona haya adoptado como nombre el de su abogado (santo al que se encomendaba al bautizado), de forma que de nuevo unos mismos apellidos pueden en este caso conducirnos exactamente a la persona que buscamos.

Los índices antiguos no tienen una ubicación fija, y si bien lo más habitual es que se encuentren al principio del libro, puede que también los encontremos al final o en unas hojas intermedias; incluso no es raro que se encuentren en cuadernillos anexos al libro o en libros aparte exclusivos para índices.

También nos podemos encontrar índices modernos, hechos a mano o con ordenador, con todos estos tipos de criterios de ordenación, cronológicos, alfabéticos por el nombre o por el apellido. En cada caso como siempre nos tocará adaptarnos a lo que tengamos.

Ya por último puede que existan bases de datos informatizadas, bien particulares o públicas, que recojan los datos que buscamos, incluso por internet como FamilySearch, que facilitan la búsqueda ya que permiten ampliar nuestro radio de acción a otros pueblos, encontrándonos a veces con sorpresas sobre dónde nace, se casa o muere nuestro pariente en el caso que por alguna razón no fuera en el mismo pueblo, encontrándonos más de una vez movimientos migratorios insospechados, que sin estas bases de datos serían muy difíciles de localizar.

Apellidos perseguidos

Me gustaría reflexionar con ustedes sobre la relevancia de los apellidos como transmisor de la memoria y cómo los actos de algunas personas pueden convertir los suyos en apellidos perseguidos en el futuro. Las palabras que se sitúan acompañando  a nuestro nombre de pila, aparte de identificarnos como únicos, están unidas a sentimientos, pasiones, ideales o amores entre otros. Nosotros a través de ellos, que forman parte de nuestra larga familia, podemos descubrir de dónde venimos o quiénes somos.

La formación ideológica o los valores de los seres humanos están condicionados, en buena medida, por un pasado familiar que forma parte de nuestra memoria vital. Ante ello, no es de extrañar que a lo largo de la historia se haya atentado en muchas ocasiones contra la herencia de los apellidos para evitar el mantenimiento de ciertos pensamientos.

Vallejo Nágera - Apellidos perseguidosEn España, tras el conflicto de la guerra civil (1936-1939) surgieron una serie de ideas segregacionistas y casi genocidas que tuvieron como consecuencia la práctica de algunos mecanismos que buscaban eliminar por completo la memoria de las familias consideras como enemigos del nuevo Estado.

La guerra española generó un clima idóneo para el surgimiento de nociones radicales que buscaban la eliminación total de cualquier vestigio conceptual de matiz marxista. Así pues, desde el campo de la psiquiatría emergieron varios proyectos de investigación con duras consecuencias en la conservación de las historias familiares.

Vallejo Nájera ocupó un lugar de privilegio dentro de los Servicios Psiquiátricos del Ejercito Golpista. El objetivo principal de este médico fue la elaboración de un proyecto que demostrara la condición degenerada e infrahumana del enemigo republicano[1]. La investigación se recoge en el volumen titulado Psiquismo del fanatismo marxista que dio lugar a seis publicaciones que mostraban unos resultados satisfactorios en esa hipótesis de partida.

La presentación de ideas segregacionistas, xenófobas y de prácticas propias de un exterminio humano abundan en todos los trabajos. La puesta en marcha de dichos ideales era complicada debido a sus principios religiosos contrarios a la aniquilación física y por ello apostará por mecanismos de separación. Las consecuencias se verán reflejadas en la política penitenciaria del nuevo Estado a partir de 1939, sobre todo en los penales de mujeres, y en la actitud frente a los hijos de los presos y presas[2].

El psiquiatra propuso una serie de “medidas eugenésicas” de una crueldad plena como:Niños guerra civil

“….Nuestras esperanzas de justicia no quedaran defraudadas, ni tampoco impunes los crímenes perpetrados, lo mismo los morales que los materiales. Inductores y asesinos sufrirán las penas merecidas, la de la muerte la más llevadera. Unos padecerán emigración perpetua, lejos de la madre patria, a la que no supieron amar, a la que quisieron vender, a la que no pueden olvidar, porque también los hijos descastados añoran el calor materno. Otros perderán la libertad, gemirán durante años en prisiones, purgando sus delitos, en trabajos forzados, para ganarse el pan, y legaran a sus hijos un nombre infame: los que traicionan a la patria no pueden legar a la descendencia apellidos honrados. Otros sufrirán el menosprecio social, aunque la justicia social no les perdonará, y experimentarán el horror de las gentes, que verán sus manos teñidas de sangre…”[3]

El psiquiatra prestó atención a la permanencia y vigencia histórica de los apellidos. En su preocupación obsesiva por la eliminación del gen contaminado de la España patriótica, se contemplaba la necesidad de mutilar cualquier ápice de tradición de las familias descarriadas. Así pues, los menores descendientes de Republicanos/as no podrían recibir su herencia genealógica y eran purificados de cualquier vestigio infectado de su linaje histórico.

Aquellas personitas fueron amputadas de su pasado generacional al eliminar cualquier herencia de sus apellidos, perdían así cualquier vestigio de sus raíces. Una forma muy astuta de extirpar – o como mínimo intentarlo- los recuerdos y principios que estaban presentes en sus progenitores y anteriores generaciones.

El análisis de un hecho cercano a nuestro pasado histórico muestra la palpable locura del fascismo, pero sobretodo resalta la importancia de nuestro pasado genealógico como mantenimiento de nuestra memoria. Los patronímicos que acompañan a nuestros nombres de pila recopilan parte de las huellas de nuestra leyenda personal y con ello no debemos referirnos solo a los aspectos vinculados a blasones o disputas familiares. La lectura más relevante que se deposita en nuestros apellidos es la herencia -inmortal- de las ideas, culturas o reivindicaciones que han estado presentes en nuestras anteriores generaciones  y que han condicionado la historia familiar.

Combatientes guerra CiivlEn una reflexión conclusiva podemos pensar que el conocimiento y mantenimiento de las raíces, desde la perspectiva genealógica, es un síntoma de recuperación de la memoria histórica. El conocimiento por parte de los individuos/as de su tradición familiar permite a la sociedad mantener de forma viva el legado histórico de nuestro pasado. Un aspecto que nos permite mantener vivos los sucesos y recuperar muchos de los que se han intentado omitir o incluso olvidar. Así pues, la idea de la eliminación de la herencia patronímica de los miembros adscritos a los ideales izquierdistas era una medida que apostaba por el abandono y el genocidio de sus pensamientos y valores que hacia el mismo daño -o incluso más- que cualquier acto físico. Una medida de privación de la herencia emocional, conceptual y en el fondo… humana.

María José Zapater Pérez

 

[1] ARÓSTEGUI, Julio; GÁLVEZ, Sergio eds. Generaciones y memoria de la represión franquista. Un balance de los movimientos de la memoria. Universidad de Valencia, 2011, p. 163

[2] Ídem., p.165.

[3] VALLEJO, A. “La ley del Talión”. En: VALLEJO, A. Divagaciones intrascendentes. Valladolid: Talleres Tipográficos Cuesta, 1938, p. 68-71. Facsímil citado en ARÓSTEGUI, Julio; GÁLVEZ, Sergio eds. Generaciones y memoria de la represión franquista. Un balance de los movimientos de la memoria. Valencia: Universidad de Valencia, 2011, p. 166.

Cuántos apellidos tenemos

Independientemente de que las normas de cada país dicten que se use sólo uno o dos apellidos, cada persona posee una lista innumerable de apellidos que toma de sus antepasados.

Árbol Genealógico de 6 Generaciones
Árbol Genealógico de 6 Generaciones

En ocasiones se relaciona la cantidad de apellidos con el nivel social de la familia. Nada más lejos de la realidad; independientemente de su nivel económico, lo que es indudable es que todo el mundo ha tenido padre y madre, hecho que se repite generación a generación desde el principio de los tiempos.

En el caso de España, desde la creación en 1870 del Registro Civil y hasta hace muy poco tiempo, la ley determinó que el primer apellido paterno fuera el que debía transmitirse en primer lugar.

Siguiendo esta norma, es relativamente fácil tras una investigación genealógica por todas las ramas (padre y madre, cuatro abuelos, ocho bisabuelos, etc…) conocer y ordenar los apellidos de una persona.

La siguiente tabla permite realizar una lista de los primeros 32 apellidos.

Para ello es necesario tener completado un esquema genealógico como el de la imagen con cinco generaciones de ascendientes directos (62 antepasados) y numerarlos según el sistema Sosa-Stradonitz.

ORDEN DEL APELLIDO APELLIDO DEL ANTEPASADO Nº
1 2
2 3
3 5
4 7
5 9
6 13
7 11
8 15
9 17
10 25
11 21
12 29
13 19
14 27
15 23
16 31
17 33
18 49
19 41
20 57
21 37
22 53
23 45
24 61
25 35
26 51
27 43
28 59
29 39
30 55
31 47
32 63