Los libros de difuntos en la Genealogía

Lo cierto es que la mayoría de la investigaciones genealógicas suelen avanzar basadas principalmente en los libros sacramentales de bautismos y de matrimonios, viendo que encajan los datos de unos con otros sucesivamente.

Por el contrario, los libros de difuntos o libros de defunciones suelen ser los grandes abandonados debido a varios motivos que condicionan su consulta:

  • No suelen ser fáciles de manejar, ya que no tienen un formato fijo como lo pueden tener los otros dos tipos de libros
  • Normalmente no se tiene una fecha aproximada de defunción sino un amplio rango de años en el que buscar, pudiendo tener que revisar hoja por hoja todos esos años si no hay un índice, cosa bastante común
  • No podemos tener en la mayoría de los casos, la certeza de que la defunción haya ocurrido en una localidad concreta, de forma que nuestra búsqueda allí puede ser infructuosa.
  • Suelen ser además libros penosos de ver, por la cantidad de niños que aparecen fallecidos. La mortalidad infantil era muy alta, y muchos niños fallecían antes de cumplir los dos años, incluso en fechas relativamente recientes como finales del siglo XIX. La anotación lateral de “Párvulo” ya anuncia que ha fallecido un niño, para el cual normalmente no llega a aparecer ni su nombre en el apunte, apareciendo sólo el de sus padres. A efectos de identificación, al lado de su inscripción en el libro de bautismo suele aparecer una nota diciendo “Murió” de forma que se puede sobreentender que aquél párvulo fallecido se corresponde con este bautizado que murió.

Sin embargo, las actas de defunción o de enterramiento suponen en ocasiones un avance por los datos que pueden proporcionar. En alguno de estos apuntes aparece quiénes son Partida antigua en los libros de difuntoslos testamentarios, encargados de que se hiciera cumplir su testamento, y quiénes son los herederos del finado, completándonos quizá la lista de descendientes que pudiéramos tener de esa persona. Los más completos informan también de si el fallecido dejó encargado que se dieran misas por su alma y por la de sus padres y abuelos, o incluso si desean enterrarse en el mismo lugar que alguno de ellos, y si los nombra nos permite conocer quiénes eran, de forma que nos permite avanzar una generación más.

Es curioso además el hecho de apreciar en las anotaciones de estos libros las costumbres de aquellos tiempos: cuando el fallecido había dejado testamento el texto se indica como acepta la enfermedad que Dios le ha dado y trata de dejar arreglado lo mejor posible la cuestión de su salvación, encargando todas las misas y ofrendas (panes, velas,…) que su posición económica le permite. Muchas veces el fallecido es amortajado con hábito franciscano; otras encarga misas por su alma o la de otros familiares fallecidos en “altares privilegiados” que servían para sacar a las almas del purgatorio. También se suelen ofrecer misas por “penitencias mal cumplidas”, por las “ánimas del purgatorio”, por los que “mueren por los caminos”,… y por supuesto que se le “hagan honras y cabo de año”. A falta de escribano en la localidad se puede encontrar incluso que el testamento se hace ante el “fiel de fechos” que era una persona de confianza de la localidad.

Por otra parte estos libros de difuntos actúan también a modo de libro contable de la parroquia, anotándose en ellos si se había “cumplido” con el pago correspondiente a cada una de los ritos encargados, o si por el contrario no se había cumplido por falta de dinero. O qué bienes se habían llegado a dejar en pago de lo encargado. Y por supuesto si el difunto no disponía de dinero para su entierro o misas aparece la anotación de Pobre, o incluso Pobre de solemnidad en el correspondiente apunte, limitándose a los servicios mínimos.

Algunas cosas no han cambiado demasiado…

 

El método genealógico – La genealogía correcta

Cualquier persona puede, en algún momento de su vida, preocuparse por los orígenes de su familia o de sus apellidos. Algunas se quedarán en la mera curiosidad sin llegar a realizar ningún estudio sobre ello y otras acabaran realizando algún tipo de investigación. En tal caso, las opciones a escoger son de dos tipos: la persona interesada realizará la investigación por su cuenta o bien encargará un estudio genealógico profesional. El resultado será totalmente diferente según la vía que se escoja, tanto desde el punto de vista de consecución de resultados como de inversión de tiempo.

Metodología

método genealogía

A pesar de que, en principio, el estudio de la historia familiar puede ser afrontado sin una formación específica en la materia, éste es un tipo de trabajo que se sitúa dentro de una disciplina científica y eso conlleva la utilización de una metodología determinada. La puesta en práctica de un método nos permite conseguir unas conclusiones válidas en las cuales existe un menor porcentaje de error. No olvidemos que la historia, y todo lo que la envuelve, debe de estudiarse de la forma más objetiva posible con el fin de conseguir llegar a conocerla correctamente.

En la realización de un estudio genealógico deben tenerse en cuenta una serie de reglas, la utilización de las cuales, con un método concreto y riguroso, nos permite incluir estos trabajos dentro del campo científico.

Fuentes de información

En primer lugar siempre debemos de preferir las fuentes documentales a la orales, priorizar las espontáneas a las preparadas, dar prioridad a los testimonios oficiales sobre los relatos personales y, finalmente, contrastar a partir de otros documentos cualquier dato que deba hacerse constar.

La buena práctica del método debe de observarse en el seguimiento de una serie de principios que permiten ejecutar de una forma más objetiva el progreso de nuestra reconstrucción genealógica. Las fuentes cuyo autor están más cercanas en el tiempo y lugar a los hechos que se narran tendrán total prioridad en nuestro proyecto. La comprobación de la veracidad de los documentos trabajados y la identidad de las personas que en ellos aparezcan es un aspecto imprescindible para evitar los errores en la búsqueda genealógica.
Uno de los errores típicos que suelen cometerse es la confusión que pueda darse entre personas con un mismo nombre que pertenecen a un mismo linaje, o incluso entre personas con los mismos nombres y apellidos. Ante tal situación deberemos cerciorarnos de la identidad concreta de cada miembro de la familia en base a otros datos o fechas y valorar la posibilidad de haberse producido cambios de nombre o apellidos a lo largo de sus ciclos vitales.

Libros antiguosFinalmente, el examen de los documentos antiguos conllevaría una revisión y comprobación del papel o pergamino en el cual están expedidos los datos trabajados. Aparte de los materiales de soporte es aconsejable comprobar la tinta empleada, el tipo de escritura y tipografía con el fin de ver que todos esos elementos concuerdan con la época situada. El conocimiento necesario para datar estos elementos no se adquiere de forma amateur, sino se adquiere del aprendizaje de disciplinas vinculadas con la historia como la paleografía, epigrafía o la restauración, entre otras. El saber multidisciplinar es el necesario para realizar cualquier tipo de proyecto “serio” sobre esta temática. En conclusión, podemos observar que la mano de un especialista es la necesaria para la ejecución de este tipo de trabajos.

Visión global de la Historia

La investigación de la historia familiar es tipo de estudio que precisa del conocimiento de muchas temáticas para conseguir acercarnos a los aspectos históricos de forma positiva. La búsqueda genealógica, con el fin de conseguir una reconstrucción de la historia de una familia o parte de ella, conlleva la aplicación del conocimiento humano en general. Una característica natural, podría decirse, ya que por historia siempre ha de entenderse cualquier acción, vestigio o hecho  acaecido en el pasado temporal. La vivencia que nos precede, como las contemporáneas, se produce dentro de un cúmulo de situaciones e intentar recomponerla, para conocer su “verdad”, encamina al estudioso/a a lidiar con todos los fenómenos que ayudan a que se produzca. Lo que conocemos o sabemos puede ser verdadero siempre y cuando sea extraído a partir de sus múltiples caras.

María José Zapater Pérez

La genealogía como ejercicio de memoria

La genealogía es un pasatiempo ideal, especialmente tras la jubilación, ya que a menudo la falta de obligaciones laborales conlleva un paulatino abandono de la actividad cerebral.

Todos los expertos coinciden en los beneficios de que las personas mayores ejerciten su mente para prevenir o frenar ciertas enfermedades mentales degenerativas, sobre todo teniendo en cuenta la creciente esperanza de vida.

De hecho los estudios más recientes demuestran que mantenerse mentalmente activo puede ayudar a reducir la posibilidad de contraer la enfermedad de Alzheimer en un cincuenta por ciento y que las personas pueden retener cerca del 98% de sus capacidades mentales hasta los 80 años siempre y cuando no existan deterioros físicos

Entre las actividades que ayudan a mantener activo el cerebro están aquellas que le obligan a recurrir a la memoria para recordar nombres, apellidos, lugares o sucesos pasados.

Si además, la afición por la genealogía deriva en la necesidad de adquirir nuevos conocimientos para no quedar al margen de los cambios tecnológicos, mejor que mejor !!!

Quizás ello signifique ver menos la televisión, pero al fin y al cabo ésta representa una actividad pasiva para la mente y de lo que se trata es de estimularla.

Estas son algunas de las tareas que implica la reconstrucción del árbol genealógico y que obligan a realizar un cierto trabajo mental:

  • Organizar documentos, fotos, etc…recuerdos
  • Hacer listados de familiares.
  • Recordar fechas y lugares de nacimiento, bodas o defunciones.
  • Recordar circunstancias y sucesos familiares.
  • Recordar lugares de residencia.
  • Recordar lugares de trabajo.
  • Leer documentos antiguos.
  • Conversar acerca de los recuerdos y las historias familiares.
  • Revisar viejos álbumes de fotos.

Si se quiere ampliar el árbol genealógico a la búsqueda de antepasados más antiguos, es necesario también aprender el método genealógico, consultar archivos o parroquias, etc….

El uso de las nuevas tecnologías permite además la búsqueda de información por Internet, introducir la información en una base de datos y compartirla con otras personas a través de Internet.

Todo ello puede ayudar a la persona a mantenerse más activa, actualizarse, sentirse más joven y mejorar su calidad de vida, incrementando así su autoestima.

Machismo y genealogía

A menudo la búsqueda de información para conocer la historia familiar pone de manifiesto circunstancias sociales que llaman poderosamente la atención, como por ejemplo el evidente machismo que imperaba en la sociedad hasta hace pocas décadas, sin que eso signifique que actualmente haya desaparecido.

Aún recuerdo la sorpresa que me llevé al leer por primera vez en un acta del Registro Civil la profesión de una bisabuela, de la que se decía que se dedicaba “a las ocupaciones propias de su sexo”.

Alguien podría pensar en un caso de prostitución, pero no, a lo que se refiere es que se dedicaba a lo único que se suponía debían hacer todas las mujeres, es decir, las tareas del hogar.

De hecho esta anotación no era idea del secretario de turno sino que formaba parte del impreso oficial, de modo que no había ni siquiera la posibilidad de anotar un oficio para la mujer.

Machismo - ocupaciones propias de su sexo

En el mismo párrafo, también impreso, ya que no podía ser de otra manera, vemos como se especifica que la mujer vivía en el domicilio del marido, dando a entender así que la propiedad era siempre de él.

Con el tiempo, y tras la consulta de cientos de documentos, queda claro que ésta era una costumbre generalizada para todos los Registros Civiles en España.

Me viene a la mente un caso concreto de una mujer, casada, contratada por la Casa Real como nodriza de una de las Infantas de la Reina Isabel II en el año 1864. Pues bien, entre los requisitos que debía cumplir esta mujer para pasar el “casting” debía contar con una carta de autorización de su marido para poder desempeñar esta tarea.

Obviamente, el marido firmó también un documento como “recibo” cuando fue a buscar a su esposa tras finalizar su período de servicio.

Esto es lo que se conocía como el “permiso marital”, que además de ser necesario para poder trabajar “fuera de su casa”, era también imprescindible para que la esposa pudiera realizar la compra de cualquier inmueble.

Legalmente, la “licencia marital” no desapareció hasta la ley de Reforma del Código Civil, el 2 de mayo de 1975.

El papel secundario de la mujer se evidencia también, por ejemplo, en censos y padrones municipales, donde en muchas ocasiones aparecen únicamente los habitantes masculinos de la localidad.

En algunas partidas sacramentales anteriores al siglo XVII, es fácil observar una diferencia importante entre la información relativa al hombre y a la mujer, omitiéndose en muchos casos los apellidos y la filiación de esta.

La siguiente “Guía para la mujer perfecta” publicada en España durante la dictadura franquista basta para ilustrar la mentalidad machista que imperaba en la sociedad. Y hablamos de hace unas pocas décadas, así que podemos imaginar la situación hace varios siglos.

machismo Machismo - La mujer en la cocina Machismo - Belleza Machismo - La obligación de la mujer es distraer al marido Machismo - Limpieza de la casa Machismo - Preparación del hogar Machismo - Cuidado de los niños Machismo - Silencio Machismo - Felicidad Machismo - Los problemas del hombre son más importantes Machismo - No te quejes si el marido no llega en toda la noche Machismo - Los problemas de la mujer no tienen importancia Machismo - Comodidad del marido Machismo - Lugar de la mujer

 

Coméntalo si te has encontrado con más diferencias entre hombres y mujeres

Documentos con información para el árbol genealógico

 ¿Dónde busco datos para mi genealogía? 

Son innumerables los tipos de documentos que pueden contener información útil referente a la historia familiar (en realidad es posible deducir algo de casi cualquier papel que contenga un nombre escrito ), por ello nos centraremos en los más habituales.

La mayoría de las fuentes documentales son comunes a cualquier zona geográfica, no obstante este artículo se ha escrito pensando en las investigaciones genealógicas realizadas en España. Conviene por tanto tener en cuenta que parte de la información puede no corresponder al país de origen de sus antepasados.

Actas del Registro Civil

El Registro Civil se creó en España en el año 1871 con el objeto de dejar constancia escrita de los nacimientos, matrimonios y defunciones, sin tener que recurrir a la Iglesia Católica, encargada hasta ese momento de dicha tarea. Aunque en algunas localidades no se inició hasta unos pocos años más tarde de la nueva ley, en ciertas grandes ciudades españolas existe un registro civil municipal desde varias décadas antes, promovido por los respectivos ayuntamientos.

La nueva ley sirvió también para regularizar el uso de apellidos, convirtiendo en norma la costumbre ya habitual en casi toda España de poner al recién nacido el apellido paterno como primero y el materno como segundo (en ciertas regiones esto no siempre fue así, lo que puede provocar algún dolor de cabeza a más de un genealogista).

Cada uno de los 8.116 municipios españoles existentes en el año 2012 cuenta con su propio Registro Civil, que conserva, salvo destrucción de sus archivos (debido a inundaciones, incendios, robos…) los siguientes documentos de interés.

Es importante recordar que debemos obtener copias literales (no extractadas) de los documentos del Registro Civil, es decir, transcripciones completas o fotocopias, para conseguir la totalidad de los datos que aparecen en la inscripción original. A continuación enumeramos los datos que constan generalmente en cada tipo de documento.

Acta de Matrimonio

Actas de Nacimiento

  • Nombre (o nombres), apellidos y sexo del recién nacido.
  • Lugar, fecha y hora del alumbramiento. (Atención: No confundir con la fecha de la inscripción en el Registro)
  • Nombre y apellidos de los padres, lugar de nacimiento y/o vecindad, profesión y estado civil.
  • Nombre y apellidos de los abuelos paternos y maternos, lugar de nacimiento y/o vecindad y estado civil.

Actas de Matrimonio

  • Nombre y apellidos de los contrayentes.
  • Lugar, fecha de nacimiento (o su edad), profesión y estado civil de los contrayentes.
  • Lugar, fecha y hora del casamiento. (Atención: No confundir con la fecha de la inscripción en el Registro)
  • Nombre y apellidos de los padres, lugar de nacimiento y/o vecindad y estado civil.
  • Nombre y apellidos de los abuelos paternos y maternos, lugar de nacimiento y/o vecindad y estado civil. (esta información aparece registrada en muy pocas ocasiones)

Actas de Defunción

  • Nombre y apellidos del difunto.
  • Lugar, fecha de nacimiento (o su edad), profesión y estado civil del difunto.
  • Lugar, fecha y hora de la defunción.
  • Nombres de los padres
  • Nombre de los hijos que deja
  • En ocasiones, el lugar de enterramiento y la causa de la muerte.

 Registros eclesiásticos

Aunque algunos párrocos ya lo venían haciendo desde unas décadas atrás, la Iglesia católica, tras la celebración del Concilio de Trento en el año 1563 (cuyas disposiciones promulgó en España Felipe II el 12 de julio de 1564, ordenó la obligatoriedad de llevar registros de la administración de los distintos sacramentos, es decir, los bautismos, matrimonios y defunciones que se producían en sus respectivas parroquias.

Hoy día se conserva un gran número de esos libros que contienen una valiosísima información genealógica.

Algunos de estos libros se conservan aún en las mismas parroquias y otros (mayoritariamente los de más de un siglo de antigüedad) han sido trasladados al Archivo Histórico de la Diócesis correspondiente.

Podemos encontrar los siguientes documentos:

Partidas de Bautismo

  • Nombre (o nombres), apellidos y sexo del bautizado.
  • Acta de BautismoParroquia y Fecha del bautismo (en ocasiones la fecha del nacimiento, si es distinta)
  • Si se trata de un hijo legítimo (cuando existe matrimonio entre los padres) o natural.
  • Nombre y apellidos de los padres, lugar de nacimiento y/o vecindad, profesión y estado civil.
  • Nombre y apellidos de los abuelos paternos y maternos, lugar de nacimiento y/o vecindad y estado civil.
  • Nombre y apellidos de los padrinos.

Partidas de Matrimonio

  • Nombre y apellidos de los contrayentes.
  • Lugar de nacimiento, edad y estado civil de los contrayentes.
  • Parroquia y fecha del casamiento.
  • Fechas de las proclamas
  • Existencia o no de impedimentos, y citación de la dispensa correspondiente en caso afirmativo
  • Nombre y apellidos de los padres, lugar de nacimiento y/o vecindad y estado civil.
  • Testigos
  • Si existe algún grado de parentesco entre los novios, citando la correspondiente licencia obtenida del Obispo correspondiente.

Expedientes Matrimoniales

Estos documentos complementan la información contenida en la propia partida de matrimonio. Son habituales en los casos en los que uno o ambos contrayentes fueran originarios de una parroquia distinta a la que se celebraba el casamiento o bien cuando concurrían circunstancias especiales (minoría de edad, consanguinidad, necesidad de dispensa, legitimación de hijos anteriores, escándalo, etc…)

  • Nombre y apellidos de los contrayentes.
  • Partidas de bautismo de los contrayentes
  • Testimonios de terceras personas
  • Resolución aprobatoria del matrimonio

Partidas de Defunción

  • Nombre y apellidos del difunto.
  • Lugar de nacimiento, edad y estado civil del difunto.
  • Fecha de la defunción.
  • En ocasiones, la causa de la muerte y si ha hecho o no testamento.

Padrones y Censos de población

En algunas localidades pueden encontrarse listados de habitantes, habitualmente ordenados por calles y representan un buen recurso en casos en que se ha destruido la documentación del Registro Civil y/o la de la Iglesia. También son útiles para estudiar los movimientos geográficos de la familia.

Para cada casa se consignaban las personas que vivían allí en una fecha concreta. Obviamente cuanto más antiguos, menor es la cantidad de información que aparece, pero en los más exhaustivos constan datos como:

  • Nombre y apellidos del cabeza de familia.
  • Padrón de habitantesNombre y apellidos del resto de habitantes del domicilio.
  • Parentesco con el cabeza de familia.
  • Lugar y fecha de nacimiento (o edad).
  • Estado civil.
  • Profesión.
  • Sabe o no leer y escribir.
  • Tiempo de residencia en esa población.
  • Salario.

Expedientes militares

Los archivos militares guardan información relativa al paso de las personas por el ejército ya sea por reclutamiento obligatorio o dedicación profesional; obviamente esta información es más completa cuanto mayor es el rango alcanzado por el antepasado. Podemos encontrar, además de la hoja de servicios propia de la actividad militar con sus promociones, partidas de bautismo, matrimonio, etc.

El historial militar ofrece información variada que permite reconstruir la vida de la persona y contrastarla con el resto de documentos encontrados. Se hace especialmente interesante en casos de gran movilidad geográfica por los diferentes destinos en los que prestara servicios la persona.

Expedientes profesionales o de empresa

Si nuestro antepasado tenía una actividad profesional propia posiblemente estuviera agremiado o perteneciera al colegio profesional correspondiente. Igualmente si trabajaba por cuenta ajena es probable que se pueda conserve alguna información acerca de él en los archivos de las compañías públicas o privadas donde trabajara.

Expedientes académicos

Expediente Académico

Escuelas y universidades han generado multitud de expedientes con

información personal de los alumnos (entre otros datos: lugar y fecha de nacimiento, filiación, domicilio, estudios cursados…)

Algunos de estas instituciones conservan dicha documentación y está disponible para su consulta bien en sus propios archivos o bien en los archivos municipales, provinciales o estatales donde se encuentren depositados.

Escrituras o Protocolos notariales

La documentación producida por los notarios considerada histórica (con una antigüedad superior a los 100 años) se conserva habitualmente en los Archivos Provinciales. Suele proporcionar información interesantísima para conocer los parentescos entre los miembros de la familia, sus costumbres, propiedades, posición social, etc. Entre los documentos más habituales con utilidad para las investigaciones genealógicas encontramos los siguientes:

  • Testamentos
  • Compra-ventas
  • Capítulos matrimoniales
  • Expedientes de Limpieza de sangre
  • Actas de cofradías

Publicaciones en prensa

Algunos periódicos tienen accesible una base de datos con el contenido de todos sus ejemplares diarios.

Artículo prensa histórica

En esas hemerotecas podemos encontrar artículos referentes a aquellos antepasados que destacaran en sus respectivos campos profesionales, que tuvieran una cierta posición social o bien que fueran protagonistas de algún suceso digno de aparecer en la prensa local o nacional.

Es típico poder hallar esquelas o recordatorios de fallecimientos publicados por la familia. Incluso actualmente es posible acceder online a esta información gracias a los buscadores de Internet.
Posiblemente la persona que buscamos aparezca referenciada en algún ejemplar de alguna publicación o revista antigua especializada en su campo profesional.

Registros de inmigración

Una de las motivaciones que llevan a algunas personas a iniciar su investigación genealógica es la curiosidad por saber detalles de la vida de sus antepasados llegados desde otro país. Pues bien, existen en algunos casos los llamados registros de inmigrantes, donde se anotaban los datos personales de la persona recién llegada.
Estos documentos pueden aclarar algunos enigmas como la localidad de nacimiento en el país de origen o su edad y la fecha en la que llegó al país.

Listados de pasajeros

Siendo el transporte marítimo el único medio existente para las personas que emigraban al continente americano hasta mediados del siglo XX, existen listados de las personas que viajaban en cada barco. Es variada la cantidad de información que aparece en cada caso, pero sin duda se trata se un descubrimiento muy emotivo, puesto que traslada al genealogista al momento en que sus antepasados emprendieron un viaje que cambiaría su vida y la de sus descendientes.

Listados de quintas

La obligatoriedad del servicio militar hacía necesario contar con un registro de los varones que vivían en un cada pueblo o ciudad en edad de ser llamados a filas. También se reflejaban los casos en los que el mozo alegaba algún tipo de enfermedad o la necesidad de su salario para el sustento de la familia con el propósito se quedar exento de su obligación.

Cabe citar que el pago de determinada cantidad de dinero también eximía de la obligación de ingresar en el ejército. La no disponibilidad de ese dinero fue también el motivo por el que muchos jóvenes españoles emigraron a América.

 

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¿Es correcta la información que tengo?

Durante un estudio genealógico aparecen muchas veces dudas acerca de la veracidad de un determinado dato. Una fecha, un lugar, un nombre o apellido, etc… son informaciones muy importantes cuando hablamos de la historia familiar y debemos ser muy cuidadosos antes de validarlas.

Las prisas para armar el árbol genealógico lo más rápidamente posible tampoco ayudan a tomar las mejores decisiones.

Por ejemplo, tendemos a creer firmemente en la exactitud de datos que nos han llegado por boca de los mayores de la familia o que se han transmitido oralmente durante varias generaciones. Tanto es así que se nos hace difícil aceptar que esa información no era cierta cuando lo confirmamos con un documento.

Por otra parte, los que tenemos alguna experiencia en genealogía sabemos que en demasiadas ocasiones los documentos contienen errores; seguramente algunas veces estos pasaran inadvertidos puesto que tras el tiempo transcurrido ya no hay forma de descubrir realmente cuales fueron las circunstancias del hecho, pero eso no es excusa para no poner todos los medios a nuestro alcance con el objetivo de detectar cualquier dato erróneo.

¿Cómo averiguar si la información es correcta?

El árbol genealógico familiar es demasiado valioso como para no prestar importancia a la exactitud de cada uno de los datos. Estas son algunas de las preguntas que habría que hacerse ante cualquier dato genealógico dudoso:

– ¿Te lo han contado o lo tienes documentado?

– ¿Crees que la fuente de información es fiable?

– ¿Está sacada de un documento original?

– ¿Está bien transcrita la información?

– ¿La puedes contrastar con algún otro documento?

La siguiente infografía te ayudará a determinar si la información que tienes es correcta, y a seguir los pasos correctos para encontrarla si no lo es. Esperamos que te sirva.¿Es correcta esta información genealógica?

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