Se llama sigilografía (del latín, sigillum, sello) o esfragística (del griego, sphragis, sello) al estudio sistemático o metódico de los sellos con que se han autorizado documentos oficiales. Sello es toda pieza de metal, de papel o de materia equivalente que lleva estampadas figuras o signos.
La sigilografía puede considerarse un mero apéndice de la diplomática y lo será cuando el estudio de los sellos se limite a descubrir la autenticidad o la falsedad de los diplomas a que van adheridos. Pero si ella se extiende a esferas más amplias, se constituye en nueva disciplina arqueológica auxiliar de la historia.
De su misma definición se desprende que lo principal en el sello son las figuras y signos que ostenta los cuales siempre han de corresponderse con las ideas, costumbres y progreso artístico de la época en que se trazaron y con las formas y gusto de la persona a que se refieren y esto con tanta o más razón cuanto que su época de florecimiento coincide con la Edad Media en que la idea y sentimiento religioso y cabelleresco daban vida y expresión a todos los objetos de arte, aun a los más vulgares y ordinarios.
Se llama sello al cuño o troquel que sirve para estampar figuras o signos representativos de la persona física o moral que lo usa y con los cuales se autorizan los documentos emanados de la misma.
Se llama contrasello a una marca de menor diámetro que el sello y que se añade a éste en el reverso (cuando el sello es pendiente) para dificultar más las falsificaciones.
Se llama sobresello a otro sello menor que se imprime con parte baja y anterior del sello principal y que se aplica como representativo de la persona cuando el primero lo es de la jurisdicción en absoluto.
Los sellos que van pendientes del diploma (que en este caso, suele ser un pergamino) se llaman bulas si son metálicos y flaones si son de cera y gran tamaño.
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