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Los 7 errores más importantes en Genealogía


1. Despreciar la información familiar.

Antes incluso de empezar a recopilar información oficial acerca de los familiares conocidos, es interesante “entrevistar” a todas aquellas personas cercanas que puedan dar información de la familia. Es recomendable incluso hacerlo por separado para no influenciar en las respuestas y poder contrastar los datos (no siempre coinciden).

Además, conviene hacerlo cuanto antes con los mayores de la familia, nunca sabemos si mañana conservarán la memoria ni si seguirán estando con nosotros. Es importante anotar cualquier dato ya que puede ser útil durante nuestro estudio genealógico.

Algunos de estos familiares incluso podrán aportar documentos muy interesantes (cartas, postales, fotografías, testamentos, escrituras de propiedad, etc)

 

2. Aferrarnos a la información oral

Como hemos dicho anteriormente, la información transmitida oralmente en la familia puede ser muy valiosa, ahora bien, no debemos aferrarnos ciegamente a ella, sino que debemos contrastarla con los datos documentados. En la mayoría de los casos coincidirán, pero no siempre es así y al fin y al cabo estas pequeñas (o grandes) sorpresas representan algunos de los alicientes para comenzar a estudiar nuestras raíces.

Conviene, por tanto, ser algo escepticos, como mínimo hasta disponer de algún documento que pruebe la información aportada oralmente (mejor más de uno, si es posible)

 

3. La transcripción.

Errores en la transcripción de documentos antiguos

Hasta que no se tiene una cierta experiencia leyendo manuscritos antiguos, es increíblemente fácil cometer errores a la hora de transcribir un texto, de modo que es bastante común confundir una letra por otra, o incluso palabras enteras.

Obviamente este hecho nos puede llevar a equivocarnos en nombres, apellidos, fechas o lugares.
Más allá de la inexactitud de un dato concreto, el verdadero problema nos lo encontramos a la hora de querer profundizar a la siguiente generación en la investigación genealógica, ya que quizás estaremos buscando una persona que no existió, en una fecha equivocada o en un lugar erróneo.

 

4. Las edades.

A menudo podemos encontrar en algunos documentos la edad con la que contaban en ese momento las personas que allí aparecen. Lo que en principio supone una buena noticia puede darnos muchos quebraderos de cabeza si tomamos esa información como algo cierto al cien por cien.

Hay que tener en cuenta varios factores, como la persona quien hace la declaración, por ejemplo un padre inscribe a su hijo en el Registro Civil y en ese momento declara su edad y la de su esposa, se supone en este caso que conoce bien ambas. En cambio, si la declaración la efectúa un vecino, primo, etc., las edades que aparecen en el documento pierden fiabilidad, puesto que muy posiblemente no las conoce con exactitud.

Igualmente, en el caso de las defunciones, en multitud de ocasiones la familia no sabe ciertamente la fecha de nacimiento ni por tanto, la edad exacta del fallecido.

 

5. El Documento Nacional de Identidad

Al contrario de lo que mucha gente piensa, la fecha de nacimiento que aparece en el DNI no siempre es verídica. Aunque hoy día pueda parecer algo inverosímil, en los primeros años de funcionamiento del carnet de identidad en España no se exigía para su obtención ningún documento acreditativo del nacimiento.

De esta forma, no es demasiado extraño encontrar discordancias entre la fecha de nacimiento que aparece en un DNI antiguo y la que consta en el acta de nacimiento del Registro Civil.
Éste último es el documento que realmente prevalece en cuanto a las circunstancias del nacimiento.

Errores en el DNI

 

6. Los cambios idiomáticos

Es posible que en algún documento se cite un lugar que no aparece actualmente en los mapas (no, Google no lo sabe todo). Tras asegurarnos de que estamos trascribiendo el nombre del lugar correctamente deberíamos pensar que es posible que en la zona se hable más de un idioma y que el nombre oficial en la actualidad sea otro.

En España este es un problema muy común en las zonas donde se habla gallego, euskera o catalán/valenciano. Posiblemente en su día se realizó la inscripción de manera literal sin conocimiento del idioma y por tanto no se escribió correctamente.

 

7. La división administrativa

Además de los posibles cambios de nombre de lugar debido a los diferentes idiomas, podemos encontrarnos en algún caso que un determinado pueblo haya desaparecido, haya cambiado de nombre o haya sido absorbido por otro mayor. En necesario tener en cuenta estas particularidades históricas para no dedicar un tiempo infructuoso.

Existen mapas y diccionarios geográficos antiguos que nos pueden ayudar en esa tarea.



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