No obstante, se puede profundizar en el estudio mientras exista documentación escrita relativa a las personas
que buscamos. Este límite suele
coincidir con la aparición de los registros parroquiales, a
mediados del siglo XVI, aunque en ocasiones es posible remontarse
aún más atrás en el tiempo.
Durante cualquier estudio de antepasados pueden aparecer obstáculos que hagan imposible la identificación de alguna persona o rama (por ejemplo,
archivos destruidos, hijos de padres desconocidos o madre soltera, etc.)
Nos comprometemos a calcular el precio final aplicando un descuento proporcional a los antepasados directos cuya identidad no se haya podido documentar, como mínimo con nombre y primer apellido si se da alguno de estos casos
|
|