¿A quién no le gusta sentirse parte de algo más grande?
La familia es mucho más que las personas que vemos cada día. Pocas veces nos paramos a pensar que somos fruto del amor, primeramente de nuestros padres, está claro, pero también del de los suyos, y así sucesivamente.
Independientemente de lo numerosa que sea nuestra familia actual, tenemos padre, madre, cuatro abuelos, ocho bisabuelos, dieciséis tatarabuelos, etc.
A este ritmo, llegamos a tener más de ciento veinte antepasados en solo cinco generaciones por detrás de cada uno de nosotros, los cuales a pesar de que nos puedan resultar desconocidos, representan nuestra ascendencia directa y nos marcan genéticamente.
|
|
|