La epigrafía
es una ciencia autónoma y a la vez auxiliar de la Historia,
a través de la cual se estudian las inscripciones hechas
sobre materiales duros (piedras, huesos, metal, madera, cerámica,
etc.), estableciendo metodologías para interpretarlas.
La finalidad de la epigrafía es el desciframiento, lectura
e interpretación de las inscripciones, con el fin de
obtener la mayor cantidad posible de información de las
mismas.
Según las convenciones internacionales, especialmente
para la Unesco, la existencia de epigrafía propia es
el marcador que indica el paso de una cultura de prehistórica
a histórica, especialmente cuando entre sus inscripciones
cuenta con anales y crónicas.
Aunque también estudia las leyendas presentes en las
monedas, en realidad el estudio especializado de las inscripciones
que aparecen sobre éstas es más propio de la Numismática.
La Epigrafía se relaciona de forma directa con ciencias
como la Historia Antigua, la Arqueología y la Paleografía,
y complementariamente con otras como la Numismática,
la Historia de las Religiones o el Derecho Romano.
Los primeros materiales escritos que se documentan con seguridad
son en signario cuneiforme, dentro de la cultura sumeria, hacia
3.800 a.C. La Epigrafía se especializa según su
época histórica y según la cultura que
la produce, aunque históricamente las más desarrolladas
son la griega, la romana, la maya y la egipcia. También
puede dividirse en secciones diferentes en virtud del contenido
u objeto de las inscripciones. Hay siete grupos o tipos principales,
a partir sobre todo de la sistematización hecha para
la Epigrafía romana:
- Inscripciones religiosas, que se ofrecen y dedican a las
divinidades paganas, o a Dios y los santos cristianos; cuando
son el resultado de alguna promesa se denominan votivas.
- Jurídicas o legales, que contienen leyes, edictos,
decretos o epístolas oficiales.
- Públicas o monumentales que se graban en construcciones
de carácter público y oficial, por ejemplo
edificios, arcos de triunfo, puentes, templos, etc. expresando
con frecuencia sus autores o el motivo y fecha de su construcción.
- Históricas: generalmente conmemoran hechos importantes,
como los fastos.
- Honoríficas, dedicadas a honrar la memoria de un
personaje distinguido.
- Funerarias o sepulcrales, son epitafios que recuerdan
la muerte y señalan el lugar de entierro de alguien.
- Menores, llamadas en general instrumenta doméstica:
sobre objetos de uso común, como los hechos de cerámica,
vidrio, marfil, etc.; pueden ser mecánicas o estampilladas
(como los sellos sobre las ánforas o la vajilla de
mesa) o espontáneas (grafitos, letreros pintados,
etc.).
La Epigrafía
en España
España es un lugar especialmente rico en inscripciones
ibéricas, griegas, romanas, visigodas y árabes.
Destacaron en su estudio, durante el siglo XIX, Juan Catalina,
Aureliano Fernández-Guerra, Fidel Fita, José
Amador de los Ríos, Eduardo Saavedra y el gran compilador
alemán Emil Hübner, autor del Corpus Inscriptionum
Latinarum (1869-1892), entre otras obras. En el siglo XX,
entre los ya fallecidos, Manuel Gómez-Moreno, Antonio
García y Bellido o Joaquín María de Navascués.
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