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¿Cómo empiezo a buscar mi árbol genealógico?

En realidad lo que llamamos árbol genealógico no es más que una representación gráfica en la que aparece información sobre los miembros de la familia e informa de los parentescos entre ellos, de modo que en primer lugar debemos profundizar en el conocimiento de las circunstancias de nuestros familiares, ya sean pasados o presentes.

El estudio de los vínculos familiares es lo que se conoce como genealogía, y constituye por tanto el imprescindible paso previo a la elaboración del árbol familiar. Al proceso de consecución de datos relativos a los familiares se le llama estudio o investigación genealógica.

Existen multitud de tipos de árboles genealógicos y paralelamente de estudios familiares, así que en el presente artículo nos centraremos en cómo comenzar a buscar antepasados:

Recopilación de material

Hágase con la mayor cantidad posible de documentos, fotografías o retratos, así como de cartas, postales y recuerdos familiares que puedan aportar cualquier tipo de información acerca de nombres, apellidos, lugares, fechas, parentescos, etc...

Es posible que en su casa o en la de algún pariente se conserven documentos como partidas de bautismo, nacimiento o matrimonio, escrituras de propiedad, libros de familia, invitaciones de boda, esquelas, expedientes, diplomas o carnets de alguna agrupación.

Cada uno de estos documentos puede aportar información valiosa relativa a la historia familiar en este mismo momento o más adelante durante su estudio.

Ejemplo de documento genealógico

 

Anotación de datos

Apunte la información importante de cada persona, sobre todo las fechas y lugares exactos de nacimiento, matrimonio y defunción.

Más adelante ya tratará de documentar cada una de estas informaciones, de manera que no se preocupe si tiene dudas sobre alguna de ellas, simplemente márquela con un signo de interrogación, de esta manera también empezará a descubrir que incógnitas deberá resolver.

Además de los antepasados directos ( padres, abuelos, bisabuelos, etc…) es conveniente también tener en cuenta a sus hermanos (tíos, tíos-abuelos, etc…), aunque estos últimos no nos interesen especialmente, quizás en algún momento tengamos que buscar algún documento referente a ellos si por alguna razón no aparece el relativo a nuestro antepasado directo, teniendo en cuenta que siendo hermanos comparten los mismos antepasados.

Sírvase tanto de sus conocimientos previos como del contenido de los documentos que ya posee.

Puede descargar gratuitamente e imprimir algunas fichas genealógicas en blanco que le ayudarán en esta tarea.

Pregunte a la familia

Cualquier información que la familia pueda dar debe ser bienvenida. Incluso en el caso que más adelante se demuestre que algún dato era incorrecto, la transmisión oral de la historia familiar sin duda alguna será más que provechosa.

Un consejo: dele prioridad a entrevistar a los más mayores de la familia, no podemos saber durante cuánto tiempo más estarán con nosotros y su memoria se hace más débil cada día que pasa.

Anote todos y cada uno de los detalles que pueda recibir de sus familiares, por inútiles que parezcan ahora, pues pueden ser la pista que le lleve en el futuro a descifrar algún enigma especialmente difícil en su investigación genealógica. No obstante, no cometa el error de dar por buena toda la información transmitida oralmente hasta que pueda contrastarla con pruebas escritas que la confirmen, especialmente en lo que se refiere a lugares y fechas.

En el caso de las personas mayores, aunque seguramente estarán encantadas de que se les pregunte por su infancia, sus padres o abuelos, conviene no presionarles puesto que su memoria es frágil, además es posible que pasados unos días recuerden datos que hoy no les vienen a la memoria.

Igualmente conviene no insistir sobre algunos recuerdos sobre los que quizás nuestro familiar prefiere no hablar (la manera de percibir ciertas circunstancias de la vida ha cambiado mucho y lo que podía ser antiguamente una deshonra para la familia hoy es algo común).

No se sorprenda si recibe informaciones contradictorias según la persona a la que pregunte. No importa, anótelo todo y… ¡propóngase conocer la verdad a través de los documentos correctos! Cuando llegue ese momento informe de su error a la persona que estaba equivocada, pero sea delicado, a veces es difícil aceptar que durante muchos años se ha creído algo que no era cierto.

Llegados a este punto, usted ya tiene algunos datos presumiblemente exactos, otros dudosos y seguramente muchas incógnitas y misterios por resolver.
¡Enhorabuena! Si ha disfrutado en el transcurso de estos primeros pasos, es usted un genealogista en potencia.

Hasta ahora usted ha aprovechado los documentos y recuerdos que su familia conserva, pero hay mucho más. A partir de ahora deberá usar la información que tiene para buscar, fuera del ámbito familiar, pruebas escritas que la confirmen como cierta y le permitan profundizar hacia las generaciones más antiguas.
Este es un proceso apasionante pero debe hacerse sin prisas, paso a paso y documento tras documento.

Le recomendamos el siguiente artículo para saber qué fuentes documentales pueden ayudarle.

 



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